El sobre
Una llamada de teléfono te
distrae de tu trabajo, tienes en la recepción de la empresa un paquete a tu
nombre.
Lo primero que piensas es si
había algo pendiente de Amazon o Aliexpress, no recuerdas nada.
Te levantas y bajas las escaleras
hasta llegar a recepción, pensando en el error y enfadada por haberte distraído
de los informes que necesitabas tener listos para antes de comer.
María la recepcionista te espera
con su habitual cara de asco y te da un sobre de cartón tipo A4, en el viene
perfectamente escrito tu nombre y la dirección del trabajo, no aparece
remitente.
En ese momento notas una
vibración en el móvil es una notificación de Telegram:
Han - El paquete es mío.
Un leve escalofrío te recorre, no
sabes que es, tu mente va a mil, evalúas todas las posibilidades, eres
calculadora, sabía que te ibas a poner nerviosa y me encanta sacarte de tu zona
de confort.
No sabes lo que va a tener el
sobre, mientras subes las escaleras de vuelta a tu puesto te planteas donde
abrirlo ¿en tu mesa? ¿y si tiene algo…incomodo?, ¿en el baño?
Tu cabeza da vueltas, me odias
por que te conozco demasiado bien, pero por otro lado, un fuego de expectación
te recorre por dentro, ya no estas al mando de tu vida.
Decides ir al baño, te refugias
en la seguridad de uno de los cubículos, cierras la puerta y con el corazón
palpitando, abres el sobre.
El contenido es extraño, una
bolsa de envío de MRW y una hoja de papel:
“Te espero a las 18 h en la
esquina de la calle Lopez con la Calle Martínez, frente a la cafetería Cormorán.
Debes poner tu ropa interior en
el sobre y enviarla ahora
Han”
Gilipollas – Es lo primero que
piensas
¿De qué coño vas? - Es lo segundo
Cabrón ….
Y comienzas a desvestirte.
Por suerte ese día vas vestida de
manera muy normal, un vaquero gris desteñido y cómodo y en la parte de arriba
llevas una camiseta interior blanca de tirantes finos y un jersey negro de
cuello vuelto encima.
Con cuidado depositas tu ropa
interior, un conjunto de lo más simple negro, en sobre de envío de MRW y lo
cierras.
Si lo llego a saber me pongo otro
conjunto. – Piensas para ti
Y una pequeña sonrisa aparece en
tu cara. – Ya me has hecho entrar en tu juego.
Sales del baño, con la extraña
sensación de pensar que todo el mundo sabe que vas sin ropa interior. Y eso
hace que tus pezones se pongan duros y sobresalgan.
Es una sensación que se
retroalimenta, bajas corriendo las escaleras de nuevo y le entregas el sobre a
María en recepción, diciéndole que el envío es urgente y vuelves a intentar
centrarte en tu trabajo.
A las 15 h, vuelves a recibir
otro mensaje en tu móvil
Han – Buena chica.
Serás capullo – Piensas.
Pero a las 17:30 nerviosa, sales
disparada de tu trabajo, la cafetería Cormorán te espera.
Conforme te acercas intentas buscar
mi figura, crees ver mi cara en todos los transeúntes, crees que cada conductor
puedo ser yo, estas llena de esa sensación de nervios, deseo…como la noche de
Reyes cuando sabes que vas a tener un regalo pero no sabes cuál va a ser.
Te sitúas en el punto que dice la
nota, la vuelves a leer pensando que te has equivocado, sabes que si algo me
define es la puntualidad, pero no estoy, empiezas a preguntarte que ocurre, ¿me
habrá pasado algo?
En ese momento, escuchas un pitido.
Es un Cabify con las luces
encendidas y el conductor grita tu nombre.
Sí, soy yo – respondes.
Soy su transporte señorita, tal y
como pidió su empresa.
Entras, te sientas, se que me
odias un poco más…
¿A dónde te lleva el coche?
A) A.-) ¿debes preguntarle?,
B) B.-) ¿te
dejas llevar?
C) C.-) ¿sigues con el juego?
D: D.-) No lee el relato y responde por responder
Suerte que el paquete no era la carta de despido.
ResponderEliminarSería otro tipo de relato, pero todo puede ser...
ResponderEliminarMuy bueno, Sugerente. Me encanta el final. Por cierto, la "C" 😉
ResponderEliminarMuchas gracias, intentaré la segunda parte sea mejor
Eliminar