EL SUEÑO
La noche era cálida, tan cálida que aun teniendo la ventana abierta estaba sudando.
Era verano en mi ciudad, todo el mundo se había ido a la playa de vacaciones,
pero este currito tenía que quedarse a levantar la empresa.
Tu eres
necesario me había dicho mi jefe, mientras se disponía a viajar con su nueva
esposa a Bali, tienes que quedarte mientras yo no este, cuando vuelva tiene que
estar esto listo.
Ja, es agosto en España, no hay nada abierto, todo es vacaciones.
Eso me daba vueltas a la cabeza mientras el sudor me bañaba el cuerpo, el saber
a ciencia cierta que era unos pocos pringados que iban a trabajar al día siguiente.
Me sentía tonto de narices y en mi mente no paraba de imaginar mil situaciones
en las que le contestaba a mi jefe de la forma más inteligente, dura, sarcástica,
profesional…pero eran eso imaginaciones, sabía que era un cobarde y había agachado
la cabeza y había dicho Sí.
Dando por
perdida la batalla al sueño me levante de la cama y me dirigí a la cocina, daba
a un patio interior de la finca donde colgaba la ropa para que se secase. En
ese patio solo teníamos terraza los dos primeros, el resto de la finca tenía las
pequeñas ventanas a mitad altura de las escaleras y las ventanas de algunas
habitaciones, donde por el día la ropa tendida y el radio patio hacían imposible
salir.
Pero tenía
buenos momentos como el de ahora, salí y me encendí un cigarro, mientras andaba
un poco por la pequeña terraza, miré la hora en el reloj, las 4:05 de la
madrugada, vaya horas para fumar, vaya horas para estar despierto, vaya horas
para hacer el capullo.
Al pensar en despierto mire hacia abajo, no era consciente, pero con el calor, me
había acostado desnudo.
Menudo panorama pensé, fumando, desnudo y a la vista de toda la comunidad, no sé
por qué, pero me dio por reírme interiormente, en el fondo, la situación me
resultaba morbosa, ¿y si alguien me viera?, cómo reaccionaría.
El cigarro se iba consumiendo, pero en contra yo me estaba calentando, debía
ser contagio del puñetero ambiente, o es que en el fondo me gustaba la
sensación de mostrarme desnudo a todo el mundo, no importaba, allí estaba yo.
En ese momento vi que se encendía la luz de la escalera, alguien subía por el
pasillo, por un momento me acojoné, pero una curiosa sensación de excitación recorrió
mi cuerpo...
Una figura subía las escaleras, todo apuntaba a una mujer por el ruido de
tacones. De repente cesaron, no escuché ninguna puerta abrirse, pero ni un
ruido turbaba la calurosa noche.
Desafiante mire hacia las ventanas de la escalera, y allí estaba ella mirándome,
en ese momento se apago la luz de la escalera y no pude distinguir quien era,
pero ella si me distinguió a mi por que con voz queda dijo
-Buena hora para fumar un cigarro
-Sí, es que no hay sueño - respondí yo
-Si te parece me fumo el último contigo- dijo ella mientras un destello de luz
iluminaba la escalera.
-No tengo nada en contra- contesté.
-De todas formas, me gusta tu vestimenta nocturna - contestó con voz melosa.
-Gracias, sencilla y cómoda. -Contesté entre desafiante y sorprendido
- Sí, te sienta bien, ¿no te preocupa que te vea el vecindario? – dijo mientras
otra calada marcaba un pequeño punto rojo en la ventana.
-No son horas para el público infantil.
- Eso es verdad, la noche alberga muchos misterios
Un tenso
silencio se extendió, pesado como el calor de la noche.
Me sentía
observado, me sentía entregado completamente a ella, podía ver el punto rojo
cada vez que me aspiraba el humo del tabaco.
-Buenas noches, oí el ruido de un zapato contra el suelo unos pasos subiendo la
escalera.
Mañana espero
volver a fumarme el último contigo.
Fue lo único que oí, hasta que unas llaves abrieron una puerta y la cerraron.
Sin saber que mas hacer, descolocado, excitado y sorprendido me fui a la cama, todavía
con mas razones para darle al coco, el verano parecía que no iba a ser tan aburrido,
al fin y al cabo.
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