TATUAJES -

 



PARTE 1 - YO


Tengo un vicio, lo reconozco, soy todavía de aquellos que fuman.

Esta mal mirado por la sociedad, a veces me siento apartado, como un paria, un apestado, un infectado. Pero me la suda.

Yo disfruto de mis cigarros, de meterme poco a poco ese veneno en el cuerpo, de aspirar el mal y llenarme de él.

El segundo de mis vicios es el café, puedo tomarme 5 al día, para mi es como el agua, ya no me afecta especialmente, pero es una droga que me hace funcionar.

Por tanto, mis mejores momentos del día son cuando combino ambos placeres, almuerzo, después de comer, después de cenar.

Esta historia, tiene que ver con ello…

Trabajo en una gran ciudad, en un edificio de oficinas, cada planta está dividida en varias oficinas de distintas empresas, unas vienen, otras van.

De mi empresa soy el único que fuma, eso hace que todas las mañanas sea habitual verme antes de entrar fumándome un cigarro en la puerta del edificio.

En la planta baja del edificio hay un bar, uno de tantos y ahora con el buen tiempo, el café de las 11 me lo tomo en la terraza fumándome mi cigarro con absoluta indiferencia al mundo. No suelo prestar atención a nadie, fumo solo, aislado, mi cigarro, mi café, mis gafas de sol…y yo.

Esta historia, tiene que ver con ello…

Si hay algo que suele volverme atrás en las mujeres son los tatuajes ostentosos y los piercings en nariz tipo argolla, no me ponen…no me excito, no me atraen.

Me gustan las mujeres, muchísimo. Me da igual altas o bajas, morenas o rubias , por no decir que pelirrojas son mi debilidad, me gustan arregladas o informales. Pero con tatuajes y argollas no.

Esta historia, tiene que ver con ello…


PARTE 2 - EL CAFE


Un día del mes de febrero, bastante nublado y húmedo, volvía envuelto en mi abrigo de tomar el café, mirando el móvil, los diez correos que tenía mientras tomaba el café, cuando al entrar en el ascensor coincidí con una chica.

Perro flauta pensé. Pelo azul, un piercing en la nariz tipo perla, pantalón roto en las dos rodillas, llevaba un abrigo militar y escuchaba música en unos cascos. Ella ni me miró, absorta en esa nube que lleva cierta gente, pulsé mi piso y ella no hizo nada más que mascar chicle y mirarme con desgana, esa desgana que tenemos cuando somos jóvenes. No aparentaba tener más de veinticinco.

He de decir que soy alto, más que la media, llevaba un abrigo y traje de chaqueta, es lo que obliga mi trabajo.

Mi edad, sobrepasados los cuarenta. Físicamente no estoy mal, tengo un poco de barriga cervecera, pero nada que no pudiera resolver quitándome la cerveza y yendo al gimnasio…pero para qué…

No estoy calvo, no tengo entradas y llevo el pelo corto. Por lo demás, soy bastante del montón, no soy al que irían las miradas de una chica en la discoteca, pero no me importa, ya pasé esa edad.

Llegamos a mi piso de oficinas y salí, ella salió detrás de mí, cuando yo giré a la derecha ella giró a la izquierda. Normal, pensé para mis adentros, iba a la empresa nueva que había entrado en el edificio, una empresa de maquetación y diseño gráfico.

En ese momento pasé la tarjeta por la puerta de mi oficina y me sumergí en mi trabajo y su recuerdo se borró.

Al día siguiente, religiosamente bajé a las 11 a tomarme el café y cuando estaba disfrutando de la mitad de mi cigarro una sombra me tapó el poco calor que daba el sol, era la perro flauta pasando. Ni me miró, pero entró al mismo bar que yo, y cuando me iba a levantar la vi salir con un café a la terraza.

No sé por qué, decidí quedarme, esa parte cotilla de mi tomó el control. Lentamente me encendí otro cigarro y de reojo vi que hacía.

Cruzó las piernas al sentarse, sacó un libro de una roída cartera, o bolso que llevaba y se comenzó a liar un ¿porro?. Al rato, por el olor deduje que no, era tabaco de liar…supongo que la chinita estaría en casa para luego, no la llevaría al trabajo jejeje.

Apuré mi cigarro y me levanté. Como persona educada que soy dije, ¡Hasta luego!, ella me miró indiferente y sorprendida y movió la cabeza.

¿Por qué había hecho eso? No lo sé, pero me había salido el impulso, quizás por que estaba en mi territorio de café, quizás por que me ofendía el poco caso que me daba, quizás por que me caía mal…no lo sé, pero lo hice.

Los siguientes días no bajé pues estaba de viaje, pero el viernes último día de la semana ya de vuelta sí. Entré en la cafetería, Rafa al verme ya sabía que poner, mientras me ponía el café me preguntaba por el viaje, le pagué y salí a mi terraza y allí estaba ella, en la misma posición.

Me miró al sentarme y yo le hice el mismo gesto que ella a mi y sonrió…vamos hombre no jodas, pensé para mis adentros, tenía una sonrisa preciosa y unos dientes muy blancos. No se me ocurrió otra cosa que levantar el café a modo de brindis y darle un sorbo. Después, encenderme el cigarro, inspirar el humo y sentirlo en mí, para luego expulsarlo. Ahora el mundo estaba en su sitio.

Recibí una llamada que me jodió el momento, no supe ni cuando había acabado el café ni cuando se acabó el cigarro, solo se que colgué y me levanté para irme a la oficina, subí en el ascensor y al salir, me la encontré de frente.

¡Hola! Nos dijimos los dos apresuradamente, yo salí del ascensor y ella entró.

Parecía que estábamos destinados a encontrarnos.

Los siguientes días de trabajo comenzaron a crear esa pequeña obsesión que nos pasa al engancharnos a algo, a una serie, a un libro…algo que estas esperando que llegue la hora para que ocurra. A mí me empezó a pasar con la hora del café y de la perro flauta.

Deseaba que llegara la hora, deseaba mi café y deseaba ese momento adolescente de miradas furtivas. ¿Me atraía? No. ¿Me llamaba la atención? No…pero algo había y no sabía qué.

Esta historia, tiene que ver con ello…


PARTE 3 – PAPEL DE FUMAR

 

Un día, estando ya sentado, tras el rutinario e inevitable gesto con la cabeza de reconocimiento ella pasó a por su café. A los minutos salió, se sentó en su mesa y comenzó a rebuscar en su bolso.

Un ruido me sobresaltó, estaba volcando el bolso encima de la mesa, ¡Mierda! La oí gritar. Comenzó a meter todo furiosa en el bolso, yo fumando me giré y ella me miró, por un segundo, un destello pasó por sus ojos.

¿Me das un cigarro? Era la primera vez que la oía, su voz sonaba a desgana, un poco cascada, con un deje muy característico de una zona de mi ciudad. Pero la verdad, la educación faltaba, ni un por favor, ni un perdona…nada

Pero… yo… se lo di.

Gracias tío, me fumaba encima y me he dejado en casa el papel.

Vamos mejorando, pensé para mis adentros

Tranquila, no puede pasar a todos, yo por eso tengo un paquete en cada abrigo

Joer, porque tú eres un rico tío

Jajajajaja, me reí y al tiempo que le acercaba el mechero le decía: Carlos

Ella me miró y yo con cara de tonto le dije

Yo Carlos señalándome con el dedo, él…mechero…mientras con el mismo dedo apuntaba al mechero.

Estúpido por mi parte pensar que conocería esa forma de hablar tan de Tarzán, pero me miró y se descojonó, con esa sonrisa…esa puta sonrisa

Si, tío perdona, yo Laura, pero es que el fumarme encima me hace estar loca.

No pasa nada, entre apestados fumadores tenemos que ayudarnos le dije.

Joder tío claro que sí, es que vaya mierda macho, si te bajas a fumar mal, si fumas en el trabajo vas a la cárcel …pero las cabronas que van cada horita al baño a retocarse la pintura no pasa nada…

Totalmente de acuerdo le dije, levantando mi cigarro al aire como el puño comunista.

La imagen debía de ser cómica, ella de pie y yo sentado con el puño en alto

Oye tío si no te importa me siento ya a tu lado.

Vale, que se por que lo haces que vas a querer otro jajaja

Joer me conoces de hace dos minutos ¿y ya sabes tanto de mi?

Nos volvimos a reír y disfrutamos de un minuto de silencio fumando.

Sería perroflauta, hablaría como un legionario, pero sabía fumar y disfrutaba del silencio …y, sobre todo, tenía una sonrisa…

Te pillo otro ¿vale?

Mira, píllate el paquete…tranquila le quedan 4 cigarros, yo tengo otro arriba, si vas a pasar todo el día…necesitas munición.

Pufff gracias.

Bueno Laura yo me subo.

Vale tío yo aún me quedo un poco…¿tú trabajas donde yo no?

Curiosa manera de hablar pensé yo…

Si, en el Edificio Recreo, creo que en la misma planta.

Hostias si, tu estas en el despacho de los trajeados.

En ese mismo…y tú en el de los frikis perro flautas ¿no?

Jajajaj se descojonó, en ese mismo… Que “pillao” estas.

La verdad es que la tía tenía sentido del humor y me seguía el juego.

Bueno Laura, me subo, fúmate estos cuatro con cuidado

Gracias tío, a tu salud.

Y como un gilipollas, me fui a mi trabajo con una sonrisa en la cara de satisfacción.

Al día siguiente, cuando bajé estaba ya Laura sentada

¡Hola Carlos! Me saludó.

Hola Laura, le dije, voy a por mí café.

No tío, tu café está aquí. Le he preguntado a Rafa que tomabas y te lo he pagado yo… y me acabo de sentar, así que… está caliente.

Vaya, muchas gracias.

Tío ayer me salvaste la puta vida, que menos que pagarte con otro vicio.

EEEE, no vayas por ese camino que tengo muchos, pero gracias, le dije.

Jajajajjaja, un pijo como tú pocos vicios tendrá…

Baaaa , por que vaya de traje me juzgas, pero dentro de este traje va un Angus Young , y le hice el gesto de los cuernos Heavy

Me miró raro.

Vamos a ver tronca, dije imitando su voz, me estas diciendo que no sabes quien es Angus Young, me estás diciendo que no conoces AC/DC…

No no no …y ahora no me digas…que te gusta el Reggeton , mientras lo expresaba ponía mi cara de asustado y asombrado más desencajada y cómica.

Escupió el café y empezó a retorcerse de la risa

No jodas cabrónjajajajja, ¿tan mal me ves?

Hombre…una persona que no conoce AC/DC…te salvas porque fumas.

Y le hice el gesto de chocar el café … le costó pillarlo, pero lo hizo

Sabes una cosa tío, para ser un trajeado estirado no eres tan chungo.

Pues tú, para ser una perroflauta hasta pareces persona

Nos miramos, sin saber si me había pasado, pero los dos a la vez nos descojonamos.

Vale tienes razón, sin prejuicios, me dijo.

Sin prejuicios le dije yo y volvimos a chocar el café.

Me llamo Laura, soy programadora, acabo de empezar a trabajar en esta empresa que es mi primer curro, tengo 24 años. Cobro un sueldo de becaria de mierda y vivo en un piso compartido con unas que conocí en la Universidad.

Pues yo soy Carlos, trabajo en la empresa Trajeados S.L. , tengo casi 40 años , tengo un sueldo aceptable para la cantidad de horas que trabajo y dicen que estoy casado y con familia, pero cuando salgo de casa duermen, cuando vuelvo duermen y los fines de semana me los paso llevándolos de aquí para allá.

Joder macho podría ser tu hija.

Joder tía ¿tan viejo me ves?.

Nooo pero eres mayor.

Y tu joven y encima no conoces a AC/DC.

Vale tío , esos quien coño son.

¿Quién coño son?¿quien coño son? Joder mira hay pocas cosas que me cabreen pero que no conozcas a los reyes del metrónomo, a los creadores de Highway to Hell, Thunderstrack, hell bells…

Eso hay que solucionarlo…mañana te hago un cd con un recopilatorio…si no, no serás nada en la vida.

¡La hostia! sí que eres mayor, un cd, si eso no se usa ya…ahora busco las canciones esas en el Spoty y las oigo.

No me fio, no me fio..

Va pues mándamelas por wasap y así ves que me las he descargado.

Vale pero mañana te haré examen, te las mando esta noche.

Vale trajeadete.

Bueno me subo.

Si si, yo también.

Y nos dirigimos al edificio , montamos al ascensor, cada uno pensando en nuestras cosas y al abrir la puerta me dice:

Oye pijillo, como me vas a enviar las fotos si no te he dado el número de teléfono…

Joder tienes razón, dame el tuyo y te hago una perdida y así me tienes

Y de esa forma tan tonta…nos dimos el móvil

Cuando llegué a la oficina la agregué como contacto para verla en el wasap…y sí, cotillear su foto de perfil. Tenía un muñeco japonés.

Que tontos somos a veces y que poco necesitamos para tener una sonrisa en la cara. Que tontos somos para no ver las curvas de la carretera. Que tontos somos para en vez de huir, correr de frente al peligro…pero sobre todo…que tontos somos al querer ignorar nuestro instinto.

Esta historia, tiene que ver con ello…


PARTE 4 - RIOS


El día transcurrió como otro cualquiera, trabajo para aburrir, clientes pesados, muy pesados, maleducados, incordiantes, soberbios…de ese tipo de personas que no hay un sueldo que te pague lo suficiente por soportarlos.

No lo he dicho, pero mi trabajo, entre otras muchas facetas, tiene la de tratar con mucha gente, de diversos estratos sociales, de diverso nivel cultural, de distinta capacidad monetaria…

Hay una combinación de esas tres, no diré cual…que es la más peligrosa… por su mala educación, por su mal trato, por su imperiosa necesidad de que “Lo suyo” es lo más importante del mundo…ya podría estar estallando la tercera guerra mundial que seguirían presionándote para que no huyeras y les terminases lo que necesitan.

Ese día había tenido al mejor de todos ellos…Don Luis Ríos, empresario, dueño de compañías de diversos sectores, una persona que tiene el dinero como castigo, tanto …que podría vivir varias vidas sin trabajar…pero…capaz de pleitear por un proveedor por un fallo en una factura de un euro…no dijo quejarse no…¡digo ir a juicio!

Don Luis Ríos tiene además otra característica, difícil de conseguir, ahí le doy su mérito, nadie, absolutamente nadie, habla bien de él. Ni sus empleados, ni sus directivos, ni su competencia, ni sus proveedores…nadie…

Y yo…había pasado tres divertidas horas de mi tarde con él.

Don Luis Ríos tiene un aspecto físico que me produce repulsión, siempre va vestido igual, ¡siempre!, lleva un chaleco azul, sobre un jersey granate, una camisa vieja de la que solo se ve el raído cuello y unos pantalanes de pana verdes…y fuma ducados.

Yo fumo, pero él es un cigarro con piernas, yo tengo en deferencia a todos aquellos que no fuman, fumo en mis prisiones , por que entiendo que ellos no quieran respirar mi humo…pero Don Luis Ríos no…él donde va fuma…y se la sopla todo

Niño…el cenicero

Es su forma de saludarme

¿niño?, ¿cenicero?

Pero me desvío…es el efecto que me produce este hombre…y con ese efecto, me dirigí a casa…el trayecto consistía siempre en repetir en mi cabeza la tarde, imaginándome respondiendo todo aquello que yo quería decir…y que por mi asquerosa dependencia del trabajo , del sueldo…me había tenido que callar.

Llegué a casa, mi hija Ana estaba a punto de acostarse y el pequeño Daniel hacía tiempo que reposaba en su cuna.

Ana tiene 7 años, es un sol en esta tierra , la niña más dulce que ha nacido, con una sonrisa que ilumina mis problemas. Su hola papi , su cara, sus besos…acaban con todos los males del mundo…yo la propondría para presidenta del gobierno…mejor nos iría.

Daniel es un diablo de 2 años, curioso, con la imprudencia de los bebés, chillón, llorón, juguetón…es mi luna, es mi otro lado, es el que se me pega y al que me pego los fines de semana.

Entre suavemente en la habitación y le di su beso de buenas noches…hasta la hora del biberón nocturno.

Mi mujer, Andrea, vino a verme, un quedo beso mecánico y salimos de la habitación mientras me quitaba la corbata y la chaqueta y las dejaba en una silla del comedor.

Nos dirigimos a la cocina, para variar, otra noche que cenaría solo.

Andrea y yo somos muy distintos, quizá eso fue lo que nos atrajo al principio. Ella es médico, trabaja en un Centro de Salud por las mañanas, lo cual es una suerte porque nos permite que se quede con Ana y Daniel toda la tarde.

Pero, por otra parte, eso es lo que quizás nos ha ido distanciando, al principio sin notarse, como una sombra que se coló en nuestra relación, luego los hijos, luego la vida…

Poco a poco fuimos compañeros de piso con responsabilidades y el amor y la pasión dieron paso a una estable y confortable rutina. Una rutina basada en todo lo que teníamos en común.

Andrea es morena, pelo corto, unos ojos verdes preciosos y una cara pecosa que siempre me decía muchas cosas. De cuerpo es normal, los años han pasado factura y sus formas se han redondeado, siendo más notable en ciertas partes de su cuerpo que en otras, pero aún así me seguía atrayendo, cosa que las pocas veces que teníamos sexo…me encargaba de decirle.

Ya en la cocina, nos contamos brevemente el día, ella se fue al comedor a ver la televisión y descansar, que se lo merecía…y yo me dispuse a cenar algo recalentado en el microondas.

Esta historia, tiene que ver con ello…


PARTE 5 - WASAP


Paré el microondas antes de que sonara, para no despertar a la tropa.

Ante mi tenía un menú gourmet, compuesto por sobras, de primero la sopa que Ana no se había terminado, de segundo los restos de pollo y longanizas de Ana y Andrea.

Lo trasladé todo a la minimesa que tenemos en la cocina y me senté a degustar el menú. Como todas las noches, me conecté a la wifi de casa con la intención de leer las noticias o ver algún capítulo de una serie.

Mientras leía con desgana como el país se precipitaba al caos en unos sitios y en otros que vivíamos en una utopía donde el renacer económico nos aupaba a ser una potencia mundial, una serie de varios wasap me entraron como disparados por una ametralladora.

El sonido de entrada de los wasaps se multiplicaba asustándome, era humanamente imposible poder mandar wasaps a esa velocidad…rápidamente, conseguí silenciar el móvil para evitar esa ráfaga de ruido, ese temporal de palabras.

Desbloqueé el móvil y miré la pantalla…el muñequito japonés apreció con el número de mensajes a su lado…

Eee

Pijillo

Ke haces

No hs mandado

Nada

Música

kitat

El trj

 

Me quedé mirando la pantalla, me costó entender el mensaje.

Eee Pijillo, ¿qué haces?. No me has mandado nada de música. Quítate el traje…

Andrea abrió la puerta de la cocina

¿Qué era eso?

Nada , nada, ya he silenciado, que el capullo de Tomás (compañero del trabajo conocido por mandar wasap de toda temática especialmente sexual) debe estar aburrido y ha mandado toda la mercancía de hoy.

Pues como despierte a los críos lo mato.

Tranquila ya he silenciado y voy a quitarle los datos al móvil

Andrea volvió a cerrar la puerta murmurando. Sabía que Tomás era de las personas que peor le caían de mi oficina y era un buen chivo expiatorio para cualquier tema laboral. Muchas veces lo había usado de excusa para justificar estar mirando algo del trabajo en fin de semana…

Pero, una vez que ví que la puerta estaba bien cerrada, el móvil volvió a mi mente, miré fijamente la conversación.

Lo sensato, hubiera sido en ese momento, haber desconectado y mañana sería otro día…pero no…me pudo esa sensación interior que no sabía identificar…y mis dedos comenzaron a teclear

No te he entendido nada, creo que en vez de música te voy a tener que enviar mi colección completa de libros de EGB.

Una vez mandado me puse a buscar en mi administrador de archivos la carpeta de música para enviarle algunas, pero más wasap comenzaron a entrarme.

EGB kk

Viejo

Mi dedo intentaba seleccionar la canción

K ac

Addc?

Pude al fin enviar la primera canción Thunderstack por wasap

Sabes usr wsp

Muchas caritas sonrientes (emojis dicen los entendidos) aparecieron después.

La canción terminó de cargarse

Aki ta

Póntela con cascos…escribí yo…mientras enviaba en conjunto highway to hell, hell bells, TNT

Durante un rato no escribió. Yo decidí desconectar el móvil e irme a hablar con Andrea. La encontré dormida en el sofá, eran las 23 h. Aproveché para cambiarme, ponerme el pijama y suavemente despertarla para que me acompañara a la cama.

Esta historia, tiene que ver con ello…


PARTE 6 - CREEP


Cuando el maldito despertador sonó, lo primero que vino a mi cabeza no fue que quería dormir más, no fue saber en qué día estaba, no fue pensar que trabajo tenía para el día…no…

Fue imaginar que diría mi amiga Laura de las canciones que le había mandado. Echaba de menos su forma de hablar, macarra pero inocente, su aspecto transgresor pero tierno…su sonrisa…y …su compañía.

Ese último pensamiento termino de espabilarme, no fue un pensamiento consciente, fue…más que un pensamiento un sentimiento y eso creó una sensación extraña en la boca de mi estómago.

Intenté camuflar la inquietud que sentía con la cotidianeidad de la vida, la ducha, el afeitado, el preparar los desayunos, los besos, los abrazos, las despedidas creía que cubrirían y ocultarían esa nueva certidumbre que se abatía sobre mi…pero no fue así, en el momento en que salí por la puerta…volvió a mí.

No suelo ser persona que huya de los problemas, más bien parece que me persiguen, pero este me había sorprendido, me había pillado con la guardia baja. Como siempre, intenté darle un enfoque racional, quedándome al final tranquilo, pensando que no era más que una afinidad por el gusto de fumar, que me sacaba de mi hosca soledad, y una insatisfecha curiosidad por un tipo de persona que jamás habría conocido…

Una vez que mi ordenado mundo volvió a estar bajo control, volví a refugiarme en mi cascarón y a permitir que esa sensación de querer fumar el cigarro del almuerzo con ella…estuviera controlada.

Cuando llegué a la oficina, me paré en la puerta del edificio, encendí un cigarro y esperé, a ver si coincidíamos…no pudo ser. Con una desconocida frustración subí a la oficina para comenzar la jornada laboral, autoconvenciéndome de que a la hora del café la encontraría.

Llegó la hora del café entre llamadas y papeles y me bajé como un vendaval al bar de Rafa. Con un nerviosismo adolescente aporreé el botón del ascensor, como si el mero hecho de golpear sin sentido fuera a hacer que la máquina llegase antes. El tiempo de bajada se me hizo eterno, cada vez que se abría la puerta para que alguien entrará o saliese aumentaba mi nerviosismo, mi enfado con el mundo.

Cuando la puerta se abrió, salí disparado, como si me fuera la vida en ello. Mi parte racional me miraba desde fuera y no entendía nada, mi parte irracional había tomado el control y me guiaba por un mar de emociones encontradas, de sinsentido con un propósito…en definitiva…seguía un impulso primario que había estado mucho tiempo oculto y resguardado en mi interior.

La terraza del bar de Rafa estaba atestada, miré ávido, nervioso, acelerado todas las mesas, rostros desconocidos en todas y cada una de ellas, pero Laura no estaba. Una sensación de vacío se empezó a apoderar de mí, una sensación de frustración y miedo, de derrota, un agujero que comenzaba a abrirse…

Entré al bar, pensaba que iba a encontrarla en el interior pidiendo los cafés, pero no, no fue así. La soledad, compañera y amiga durante mucho tiempo, escudo y armadura, refugio y lugar conocido…se me antojaba ahora como una dura tortura.

Salí fuera…con dos cafés, aún con la sensación que aparecería. En mi cabeza repetía una y otra vez la cara que debía poner para que no se mostrase el ansia que me recorría, la sonrisa enigmática, la calada larga al cigarro para hacerme el interesante antes de hablar…

Nada…

Tres cigarros después…seguía sin aparecer…

La vuelta al edificio y la subida en ascensor fueron patéticas, sumido en un estado de depresión melancólica, todo parecía gris a mi alrededor, todo se movía a mi alrededor a una velocidad elevada mientras yo, en una burbuja…iba a otra.

Es difícil explicar esa sensación, pero creo que todo el que haya vivido algo así se sentirá identificado, impotencia, desazón, hastío, incomprensión, derrota…tantos sentimientos que se resumen en uno solo…pérdida.

Me senté en mi despacho…y sin darme cuenta me dirigí a poner mi canción de la depresión

Creep, de Radiohead

El estribillo me describía

 

You float like a feather
In a beautiful world
And I wish I was special
You're so fuckin' special

 

But I'm a creep, I'm a weirdo.
What the hell am I doing here?
I don't belong here.

 

I don't care if it hurts
I want to have control
I want a perfect body
I want a perfect soul

 

I want you to notice
When I'm not around
You're so fuckin' special
I wish I was special

 

But I'm a creep, I'm a weirdo.
What the hell am I doing here?
I don't belong here.

 

She's running out again,
She's running out
She's run run run run

 


Sobre todo…la parte final…donde dice que ella huye…otra vez…me hacía volver a insegura época de la adolescencia…

La melancolía, vieja compañera indeseada de viaje, aparecía de nuevo.

 

Esta historia, tiene que ver con ello…


PARTE 7 - SMEAGOL

 

Los siguientes días continuaron con una rutina agotadora para la mente. La vuelta del trabajo era un intento de convencerme que no pasaba nada. Mis momentos de soledad eran entradas furtivas al wasap a ver si se conectaba. Dudas, dudas de si escribir o no escribir…La mañana amanecía con la esperanza, cada día menor, de volver a verla. El día discurría con la decepción…para volver a repetirse el mismo círculo vicioso, la misma rueda que me consumía…

Llegué a imaginar todas las situaciones posibles para su desaparición, todas tremendamente lógicas que acaban precisamente en ese momento en que la volviera a ver…pero no…ese momento no llegaba.

Y sí, llegué a escribir por wasap, sin recibir respuesta…pero, obviamente, no la recibí.

Mi vida volvió a su monotonía y apatía habitual…como un Doctor Jeckill y Mr Hyde, mi parte hosca, huraña, reservada, volvió a aparecer.

Me sentía como Smeagol en el Señor de los Anillos, cuando Gollum “aparece” de nuevo, recriminándole renunciar a él. Así era yo…un Gollum centrado en el tabaco, en una imagen inexpresiva, apática…viviendo una vida monótona, lisa, plana…pero predecible…Casa, trabajo, casa…sin emociones, sin decepciones, sin triunfos, sin derrotas…apático…pero prefería no perder, prefería no sentir para no tener que sufrir…

Y esa era la mayor victoria de la derrota, cuando la renuncia a superarte, a vivir, se convertía en la expresión de tu vida, cuando la esperanza no existía y el mejor futuro era mantener el presente, pues cualquier cambio…siempre asumes que va a ser para peor.

Seguramente habrá mil palabras que definan este estado, pero para mi era la seguridad de la apatía, la comodidad de la renuncia, la cotidianeidad de la monotonía…

Los cafés volvieron a ser borrones grises y rápidos en mi vida. Momentos sin emoción que se convertían en una rutina más, como vestirse, como andar. Algo que se hacía por hacer, que estaba ahí y repetitivamente cumplías, sin que aportara nada. La vida volvió a tomar el color gris del tabaco, ese humo que lo impregnaba todo, que dejaba tus ropas con olor…ese estado melancólico y auto exclusivo, esa niebla que te impide ver, que embota tus sentidos, esa droga que te idiotiza pero que necesitas…

 

Esta historia, tiene que ver con ello…


 

PARTE 8 - VERANO

El verano ha llegado, inundando las terrazas de grupos de chicas en tirantes, pantalón corto y vestidos ceñidos de verano. Soportar esas visiones enfundando en un traje de chaqueta es una tarea ardua y difícil, pero para alguien que había abrazo el estoicismo como forma de vida, no era si no una prueba más que la vida había puesto para soportar.

Pero esa prueba merecía la pena, rubias , morenas, blancas, oscuras, con pecas, pelirrojas, todos los matices de la bella anatomía femenina se mostraban ante mi, como una flor que se abre a la primavera.

Los cuellos, largos, cortos, finos, anchos, pero invitando, en su femenina magnitud, a ser asaltados cual Drácula…como entendía en esos momentos al vampiro…y el mismo Bram Stoker. Los hombros, desnudos, marcando esos brazos que uno gustaría recorrer…pero sobre todo que lo recorran.

Las camisetas, de mil formas y colores, con sus escotes, castos, pronunciados, con botones , abiertos o cerrados, invitando en mayor o menor medida a imaginar las voluptuosas formas que escondían. Imaginar el contorno del sujetador, incluso preguntarse si lo llevaba puesto. Imaginar o intentar adivinar la forma del pezón…o descubrir con morboso agrado como se marcaba…grande, pequeño, puntiagudo, con aureola, sin ella…

Todo ello, lo degustaba con mi café y mi cigarro, era un mar de cuerpos, todos distintos, todos bellos, un festival para los sentidos, que despertaban mi alma Voyeur , que alimentaban mis onanísticas fantasías.

 

-Joe Tron, me da igual que lleves gafas de sol, pero estas taladrando a todas las tías con la mirada…-

Todo lo construido se desvaneció.

Todo lo ensayado y olvidado volvió a ser recordado y olvidado.

Un respingo que mi hizo saltar y tirar el vaso vacío de café.

Y mirar hacia arriba…

Y allí esta ella, Laura, olvidada, apartada, escondida en un rincón de mi mente y …presente frente a mí, tapando el sol con su silueta.

Nunca la había visto así, recortada contra el sol, su pelo azul, era más largo, ya se podía considerar melena, llegándole más debajo de los hombros. Llevaba un camiseta de manga corta y unos pantalones cortos tipo militar. Pude, por primera vez observar la forma de sus piernas, eran largas y torneadas y sus brazos, finos pero no delgados.

-¿Tanto te he asustado,? Pringado-

¿Laura? – balbuceé

-Po zi…asi me llaman-

Se movió para sentarse a mi lado y pude observarla de nuevo. La camiseta era de manga corta con escote circular y un dibujo muy radical, podían adivinarse dos pequeñas protuberancias en su pecho.

En sus brazos podía divisarse el fin de un tatuaje, que parecía pensando para ser tapado por camisetas de manga corta.

Su piel era blanca, poco bronceada, su piercing seguí estando en su nariz, sus ojos marrones me miraban con curiosidad, en su fino cuello llevaba un colgante tipo red muy ceñido, como si de un brazalete se tratase…

-Ni que hubieras visto un fantasma---BUUUU-

-¿Dónde coño has estado?-  Bieeen Carlos , bieeen, que suenen las trompetas, que salga el confeti, de todo lo que podía haber dicho, he pronunciado la peor frase de todas…me sentía como Homer Simpson metiendo la pata.

-Anda…si ya sabes hablar- Pues mira tío, se me acabó el contrato y me puse a estudiar un curso de seguridad en redes y Hacking ético. Cuando estudio me aíslo de toda la mierda. Además, me cambié de piso por que no tenía pasta y he vuelto a casa de mis padres. Con toda la mierda del traslado perdí el móvil.

Me compré uno nuevo, pero ahora que estaba tranquila he empezado a sacar cosas de las cajas y he encontrado el móvil, lo he puesto a cargar y he visto tus wasap,debió de coincidir todo con las fechas en que empezamos a hablar y no sé si te lo había contado, soy muy despistada.

-No sabía nada-  Conseguí articular.

Pues eso, que, en vez de contestarte, como se que eres un muermo y que siempre haces lo mismo, pues he venido a verte.

Describir como me hizo sentir esa frase es difícil con palabras, pero se que la sonrisa de gilipollas salió a mi cara.

-EEE no te crezcas abuelo-

Pero ya daba igual lo decía con esa sonrisa suya que parecía el faro que traspasaba la niebla en la que me había sumido, me apetecía beber más de esa luz, conocerla, dirigirme a ella…mandar a la mierda todo lo que había construido y perderme en mis impulsos…

-Claro que me crezco…has venido a verme – le dije mientras me levantaba las gafas y le guiñaba un ojo.

Se rio – ¡Dios!, las sonrisas lo pueden todo y la suya me tenía ganado.

Bueno y…¿Qué haces ahora?

Ahora…estar tomando café contigo.

No…me refería a…- Miré su cara, estaba riéndose de mí, me estaba tomando el pelo…

¿Qué planes tienes hoy para comer? – Esa pregunta había salido de mi sin ningún tipo de control, sin ningún tipo de restricción…no sabía si arrepentirme por haberla hecho o alegrarme.

¿Me estas invitando a comer? – dijo ella con cara de incredulidad.

Sí…- dije mientras la miraba esperando su reacción.

 

PARTE 9 - TERRAZAS


Pues vale, no tengo nada que hacer.

Pues aquí a las 14 horas ya elijo yo el sitio.

Y sin pensármelo, le di un beso en la frente y me fui…

Todo el camino hasta el ascensor fui pensando…¡¡¡un beso en la frente!!!…Joder un poco más y le digo de rezar un Rosario juntos…no me di un cabezazo contra el cristal del ascensor…por que subía acompañado.

Dicen que cuando uno madura aprende experiencias pasadas, que la evolución consiste en avanzar a base de errores. Peor en mi caso…debía ser involución…

Cuando me senté en mi mesa, no podía parar de pensar que a donde la llevaba a comer…podría llevarla a un restaurante bueno, pero con la ropa que llevaba y su estilo, no pegaba. Llevarla a un Burguer King…me parecía excesivamente cutre…

Tras darle mil vueltas…decidí llevarla al único lugar donde ella y yo teníamos algo en común. Conocía unas terrazas en unos parques que servían comida aceptable y que permitían fumar por estar al aire libre. Estaban a unos 10 minutos andando del Edificio, con lo cual podíamos ir andando.

Cuando llegaron los dos menos diez, me levanté con un revuelo de papeles en la mesa y me dirigí al ascensor. Varios compañeros me miraron extrañados…era algo inusual verme hacer algo que no fuera previsible…

Cuando llegué a la planta baja, pude ver desde los cristales del edificio que estaba sentada en el mismo sitio.

Eres un poco capullo , ¿sabes? – me disparó

Llevo sentada aquí desde la hora del café…y por no montarte el pollo en la oficina te he esperado…no me he podido ir a ningún sitio – Me dijo mirándome con una firmeza en sus ojos que me asombró.

Así que abuelete, ya te vale llevarme a un sitio que este bien un nada pijo de abuelos pastosos y currantes como tú.

Vamos a ver…perroflauta, en esos sitios a un personaje como tú no le dejan entrar – le respondí con cara seria.

Su mirada tornó sorprendida. Se notaba que no estaba acostumbrada a que le contestaran.

Pero…como soy un abuelete carca pero heavy te voy a llevar a las terrazas del parque de las Aguas, que a parte de comer…se puede fumar. – y le guiñé un ojo

Joder  abuelete, la verdad es que me sorprendes…eres de puta madre. Y me volvió a sonreír.

El trayecto se me hizo corto, le pregunté por su curso de hacking ético y eso hizo que la perroflauta desafiadora me dejara ver una mentalidad estructurada, planificadora y seria.

Tenía que averiguar por que esa fachada, ocultaba ese interior.

Nos sentamos en la terraza y se agradecía la sombra que proporcionaba el toldo.

Pedí unas cervezas para empezar y nos sirvieron un plato de bravas de acompañamiento.

Ella miró curiosa la carta…y yo le propuse pedir algo al centro y un bocadillo cada uno.

Observé su cara blanca con el reflejo del sol, tenía ese aura de dibujo japones de manga.

Carlos tío, no se nada de ti a parte que fumas, ¿estarás casado no?, ¿tienes hijos?...Me sorprendió que me preguntará por mi vida…pero le conté todo.

Le conté hasta el punto de hastío en el que me encontraba en mi relación…

Ella me miró con los ojos de la juventud.

No te entiendo – Me dijo intentando comprender mi discurso.

Si no estáis agusto, díselo.

Si se lo he dicho, pero al final…

Que no tío, que no…eso son mentiras que te sueltas, eres un cobarde que no tiene huevos de decirle a su mujer que se folla vivo..

Escupí un trozo de bocadillo…

Hostias…me he pasado, lo siento tío, es que no tengo filtro.

La verdad es que me había sentado como una patada en los cojones, primero por que era cierto, segundo por como lo había dicho…y tercero por que lo había dicho ella.

Pero luego vi su cara, su sincero arrepentimiento, era una niña que se había portado mal y que estaba arrepentida. Y todo en mi se revolvió, quería decirle que no pasaba nada, que no era su culpa, que me había dicho la verdad…

Pero por otra parte , la vi con otros cojos, su cara blanca, sus facciones redondeadas, sus ojos brillantes, compungidos pero escrutadores…empecé a ver formas en su cuerpo que me atraían, formas que me incitaban…y me asusté de pensar eso…

Tío de verdad perdona lo siento – me dijo Laura tocándome el brazo.

Laura, de verdad, no te preocupes – pude decir.

No es culpa tuya, las cosas son como son, lo que pasa es que a veces no las queremos oír, hay veces que el mero hecho de pronunciarlas las hace reales.

Me miró, traspasándome con sus ojos.

Mira Carlos, tu eres Gilipollas – Me dijo como una niña enfadada.

TE pasas el puto día trabajando, te pasas el puto día quejándote por dentro, pareciendo el señor perfecto…y estas muerto. Si tío, estas muerto, no sientes, te deslizas por el mundo, es fácil, dejarse llevar, es más fácil que afrontar las cosas.

Te crees muy lista. – le dije ya cabreado.

No, para nada, no me creo lista.

Pues muy bien señora lista – dije con mi tono más hiriente ¿qué me propones? ¿qué solución me das?

Solución ninguna, pero tu lo que necesitas es encontrarte

¿Cómo me voy a encontrar según tu? – dije incrédulo y con ganas de cerrar la conversación.

¿Confías en mí? – me dijo de nuevo clavándome sus ojos.

TE doy el beneficio de la duda – le dije intrigado.

Muy bien, a las 18:30 te recojo del trabajo.

Se levantó , y luego se dio la vuelta y me dio un beso en la frente. No tardes.

Y allí me quedé , solo con mis pensamientos, con el desgarro que tenía por dentro de lo viejo y lo nuevo, de lo que fue y lo que es, de lo que quiero y lo que debo…

Me levanté pagué y vagué hasta la oficina. Sin saber cómo llegué, impulsado mecánicamente por mis pies. No recuerdo pensar en nada, pero pensaba en todo, es esa sensación de tener el peso de una tonelada dentro de la cabeza, tu cerebro a punto de explotar…flotando, sin sentir…

Y la tarde pasó, me refugié en la mecánica del trabajo, mail , teléfono, cosas que dan seguridad que ejecutas mecánicamente como un androide, dejando volar las horas, aislado de todo, concentrado en la rutina.

Y llegó la hora. Recogí y me fui. Quizás fue el primer día que me iba tan pronto, mis compañeros volvieron a mirarme extrañados pero me dio igual salí.

Por primera vez en mi vida no controlaba la situación…y era extrañamente atrayente.

 

PARTE 10 – PAZ INTERIOR


Laura me esperaba de pie. Me miró a los ojos y sin decir nada se puso a andar.

¿Me vas a decir de que va esto? – pregunté

Vamos a tu coche – me respondió sin mirarme

¿Si no sabes donde esta? -le dije parándome.

Da igual , tenía que hacerte andar – Me respondió sonriendo. Anda venga vamos a tu coche.

Una vez dentro , me empezó a guiar por las calles de la ciudad. Hasta que me dijo de aparcar.

Era un barrio como tantos hay en las ciudades, obrero, con casas todas iguales, con sus pequeños balcones, con sus bajos comerciales llenos de tiendas de chinos, de bares con años de solera…

Laura se encaminó a una de las puertas y la abrió. ¿subes? – me dijo al ver mi indecisión.

La seguí. No habíamos hablado en casi todo el camino, había una calma tensa entre los dos, que se hacía más fuerte en el pequeño ascensor en el que estábamos, sin poder escapar el uno del otro.

La puerta se abrió, un vestíbulo con una puerta la derecha y otra a la izquierda era todo lo que había que ver. Laura se encaminó a la de la izquierda.

No te asustes por el desorden, no toca limpieza hasta el viernes. – Me dijo al entrar.

TE lo estás preguntando, sí es mi casa y sí estoy sola ahora. – y se adentró por un pasillo.

Llegamos a una puerta que daba a una habitación, paredes de gotelé blancas cubiertas con fotos de gente, dibujos hechos a mano era lo primero que ví, después una cama, que curiosamente estaba hecho, con estantarías arriba, atestadas de libros y muñecos de pelucho y una mesa de studio donde un avanzado ordenador y un portátil convivían junto a una gran cantidad de papeles.

Sientate  en la silla, me dijo.

Se agachó y de un cajón sacó una caja de madera y la dejó en la mesa. Después se levantó y dirigiéndose a las estanterías alcanzó un artefacto que  no sabía bien que era. Si decirme nada, se fue y oí varios ruidos de botellas. Al minuto volvió.

Puedes quitarte la chaqueta y todo eso si quieres. ¿Sabes lo que es una cachimba?

Pues claro – le dije yo ofendido.

Pues esto no es una cachimba. Esto es una bomba mental

¿Qué? – le dije.

Has dicho que confiabas en mí. – dijo Laura mientras colocaba una piedra negra muy grande en el artefacto, la encendía y la tapaba.

Ahora espera tres minutos con los ojos cerrados.

Ya pues abrir los ojos.

Laura estaba chupando de uno de los extremos del estrambótico aparato. Su piel blanca resaltaba con la penumbra de la habitación, su colgante , su piercing, todo estaba bañado en un ligero brillo, hipnótico…

El ambiente había cambiado, no sabía que era, un olor quizás, pero la tensión desaparecía. Me ofreció el aparato y yo chupé …

Una mezcla de sabores entró por mi boca…quizás no sabores, eran olores, era humo, distinguí el sabor agridulce del costo, distinguí la fuerza del whisky y de algo más que no distinguía…

Quizás había chupado demasiado, empecé a sentir calor, un ligero mareo y le pasé el aparato a Laura.

La bomba mental, se llama bomba mental, me volvió a decir Laura..

EEe..dije yo..

Seguro que pensabas que como se llamaba…se rió y chupo..

Yo tenía calor, me quité la chaqueta, la corbata, el mareo se estabilizaba, pero daba paso a una percepción distinta de las cosas. Colores que no sabía que existían, y Laura. Refulgía, sus formas eran claras para mi, apetecibles. Podía notar la punta erecta de sus pezones intentando asomar por su camiseta, podía ver más claro su tatuaje , su colgante del cuello se movía para mi…y mire sus ojos…y ella me miraba sonriendo, como si supiera todo lo que miraba.

Estas flipando a que si, me dijo pasándome la bomba mental.

Bomba mental – dije en voz alta y volvía  chupar.

Un nuevo envite de sensaciones me recorrió, sabores, recuerdos que me traían esos sabores, olores y sus sensaciones…y calor.

Laura tengo calor, voy a quitarme la camisa.

Puedes quitarte lo que quieras, estamos tu y yo..y no me voy a  chivar a nadie..y se rió…y me reí con ella.

Me levanté y empecé a moverme al quitarme la camisa…y ella se reía al fumar..y comencé a seguir el juego y a hacer un intento de baile sexy …hasta que me la quité. Un mohí apareció en su cara…

Llevas camiseta interior – Su cara imitando a disgusto me taladraba.

Eso se puede arreglar…

Y de un golpe me la quité…

Bieeen jajajjaj – dijo ella pasándome la bomba mental

De pié chupé otra vez fuerte. Estaba deshinbido, estaba fuera pero dentro de mi.

Me di cuenta que levantado el efecto era más fuerte, mire mi cuerpo y brillaba. Miré mi cuerpo y no tenía los defectos que siempre me veía..y sonreí y reí como un tonto.

Me senté y me quité los zapatos y calcetines..y el calor no paraba…

Laura me miraba…por mi no te pares, sigue

Me quité el pantalón, ante una casi extraña. Mi boxer de color azul resaltó sobre el negro del pantalón. Fruto del colocón incluso me di la vuelta y enseñándole mi culo, me terminé de quitar el pantalón..

Ella aplaudía e incluso me dio un cachete en el culo al pasarme la bomba mental.

Me senté de nuevo y fumé. La sensación volvía  ser distinta, la percepción y los sentidos habían llegado a un punto en el que no sabía si estaba dentro o fuera de mi, no sabía si estaba mareado, colocado, borracho o una mezcla de los tres.

Laura se levantó y se acercó a mi a recogerme la bomba mental…

Ahora eres libre Carlos…

Y chupó mirándome a los ojos…

Sus ojos me hipnotizaron, era como una bruja y no podía resistirme. Me miraba y reculaba hacia la cama donde había estado sentada. Ella parecía no estar afectada, parecía que fuera ella la que produjese el ambiente.

Y sin dejar de mirarme se comenzó a desabrochar el pantalón. Un tatuaje con un dibujo tribal apareció en su muslo, y una braguita negra, fue lo único que quedó después.

Sin decir nada levantó su camisa. Su ombligo era redondo y con un piercing, su barriga sin ser musculada, no estaba fofa, tenía la carne necesaria, su piel de gallina me encantaba…lentamente subió la camisa hasta dejar a la vista sus dos senos.

Eran pequeños pero bien formados, redondos con una aureola pequeña y unos pezones puntiagudos que miraban al cielo. El tatuaje de su brazo era un tatuaje japonés de flores…

Me miraba y su mirada pasó de mis ojos y fue bajando, hasta que llegó a un punto y sonrió.

Yo también bajé mi mirada y me descubrí, excitado, erecto. El boxer apretaba mi masculinidad pero aún así se notaba el tamaño. Ella se mordía la lengua, y una pequeña gota de humedad apareció sobre mi boxer.

Nervioso chupé, fumé de la bomba mental, mientras ella se acercaba, me la retiraba de las manos y se sentaba encima mio.

Nuestro cuerpos estaban juntos, mi miembro erecto se apretaba contra su cuerpo, ella junto al mio, cogió la bomba mental y fumó. Después se acercó a mi y besándome en la boca me introdujo el humo que expulsaba y la lengua.

La apreté junto a mi, necesitaba su contacto, solo la apreté mientras nos besábamos, notaba su cuerpo frotarse contra mi pene, mis manos recorrían su espalba, sus pezones me tocaban el pecho…

La excitación subía en mi, y apoyando todo lo que pude los pies en el suelo, agarrando con fuerza su culo con mis manos, la levanté de la silla y nos dirigimos a la cama besándonos.

La pasión contenida estalló, lo que estaba ocultó salió a la luz, caimos en la cama y ella maniobró rápidamente para ponerse encima y comenzó a frotarse encima mio mientras agarraba mis manos y las estiraba en la cama prohibiéndome tocarla.

Me miraba a los ojos, no dejaba de hacerlo y parecía que me traspasase, que me inundase, que me pudiera leer hasta los más recónditos secretos.

Agachó su cabeza y besó mi pecho, acercándose a mis pezones y mordiéndolos, haciéndome un poco de daño¡, riéndose ante mi reacción, para luego recorrerlos con la lengua.

Arqueando su cuerpo bajó mas, hasta mi ombligo, lamiendo con la lengua en círculos todo mi cuerpo.

Yo estaba entregado.

Se levantó y lentamente, tiró de mi boxer para quitármelo.

Mi erecto pene apareció ante ella, no era de película, más bien normalito, pero a ella pareció no importarlo, lo tocó suavmente con la mano, produciéndome una descarga, hacía tiempo que nadie me lo tocaba y cuando lo hicieron fueron otras manos y de otra manera…

Pero ese pensamiento desapareció cuando comenzó a recorrerlo con su mano plana, sin agarrarlo, solo recorrerlo, apretarlo…una sensación de placer me invadía, después lentamente su lengua comenzó a jugar con él…

Mírame dijo

Y abrí mis ojos y en ese momento lo introdujo en su boca, lentamente, con cariño, saboreándolo, su boca lo recorría arriba abajo, su lengua se enroscaba en él, y sus manos tocaban mis depilados testículos.

Cerré los ojos…

Mírame, volvió a decirme…

Sus ojos eran todo, eran el faro, eran la luz…el placer de su boca sobre mi era indescriptible. Los sentidos alterados por las drogas me hacían elevarme a otro nivel…

Mi excitación crecía llevándome al clímax, ella lo notó y paró. Pequeñas gotas asomaron por la punta , deseosas de ser las primeras de un gran torrente.

Pero ella dominaba, levantándose de la cama, se quitó su braguita sin dejar de mirarme y se sentó encima de mí, arrastrando su sexo hacía mi boca.

Yo comencé a lamer sus muslos, eran suaves, tersos. Me llegaba su aroma femenino de excitación, acrecentando mis ganas…

Así no estaba cómodo , así que la tumbé en la cama y arrodillándome el suelo, puse sus piernas sobre mis hombros.

Toda ella estaba expuesta ante mi.

Seguí lamiendo sus muslos, retrasando sus ganas, sus manos me empujaban pero yo alargaba un poco más el momento del contacto.

Me acerqué y lamí sus labios superiores, por fuera de su sexo, notando su humedad, su olor salado y delicioso, dejando que fuera mi respiración la que acariciara su sexo.

Se estremecía de placer, la dominadora ahora sentía la pasión dentro.

Muy lentamente pasé a sus labios menores, primero recorriéndolos suavemente a besos, estaban húmedos, pero quería acostumbrarlos a mi calor.  Después mi lengua los recorrió, muy húmeda, mojada, extendiendo la humedad.

Ella se retorcía , sus piernas me apretaban más.

Paré un segundo para chupar mis manos y lentamente comenzar a apartar sus labios buscando su clítoris. Muy lentamente le eché mi aliento, notando como se retorcía Laura, lo lamí muy lentamente, muy mojado, dejando caer un poco de saliva para hacerlo todo más fácil…

Ella ya me apretaba con fuerza y desenfrenó, y no dejé que sufriera más, me acerqué a él y lo besé, lo introduje lo que pude en mi boca succionándolo, apretándolo con mis labios, haciéndole una pequeña felación.

Cabróoon gritó

La noté convulsionar entera y solté, solamente pasé mi lengua por sus labios, le dejé convulsionar de placer ayudándola levemente…

Sus piernas pasaron de casi ahogarme a relajarse y colgar sobre mis hombros.

Yo me levanté del suelo, en ese momento las rodillas me dolían infinito, me crujieron …pero me daba igual.

Me acosté a su lado, no nos abrazamos, nos miramos y ella como volviendo en sí, saltó encima mía y sin pedirme permiso, me introdujo dentro de ella.

Comenzó a cabalgarme como poseída, con fuerza, con rabia, era ella la que me estaba usando, la que me follaba, por que eso no era otra cosa más que sexo desbocabo.

Mis manos apretaron sus senos, recorrieron sus pezones…jugaron con ellos. Ella aceleraba el ritmo, tiraba al espalda cada vez más atrás, con sus manos agarrando mis muslos.

Luego cambió se enderézó y se tumbó hacía mi, comenzando a cablagarme saltándome.

El ruido de nuestras humedades invadía el ambiente, el olor del sexo y las drogas me llevaba al extásis…

No puedo aguantar más le dije.

Paró de repente, puso un dedo en mi boca y comenzó a moverse en círculos lentamente, intenté hablar, pero me apretó más con el dedo…

Su movimiento circular me quitó toda la posible energía que me quedaba…explotando dentro de ella, mientras ella no paraba de moverse apretándome más.

Después cayó sobre mi pecho exhausta, me miró , me dio un beso en la boca…y cerré los ojos.

 

PARTE 11 – DESENLACE

 

Abrí los ojos, Laura me estaba mirando girada en la cama.

Volvió a poner su dedo en mi boca.

Lucha por tus sueños, no te dejes llevar, se libre como lo has sido esta tarde conmigo. Que nadie te diga que hacer, que nadie te muestre el camino, descúbrelo tú.

Sus palabras eran cargas de profundidad contra mi agitado mar de sentimientos encontrados.

No pienses, no racionalices, solo siente, déjalo fluir, exprésate, se lo que hay dentro de ti, no lo que otros quieren que seas.

A mí no me vas a volver a ver, esto ha ocurrido y ha terminado. No me arrepiento y tu tampoco lo hagas.

Necesitabas abrir tu mente, recorrer caminos que nunca hubieras recorrido, para después poder saber cual es tu verdadero camino.

 

Nunca más volví a ver a Laura, todos los días bajo esperando ver su pelo azul y su cara blanca tomando café.

Pero aprendí que en esta vida no podemos dejar el control de nuestro destino a los demás, no podemos ser sus marionetas, políticos, jefes, familiares, amigos…todos nos dicen que hacer…Pero nuestro interior, es el que de verdad debe mandar.

Así que Laura vive ahora dentro de mí, es mi pequeña conciencia que me aconseja y me da las opciones que Carlos jamás tomaría.

Y sus tatuajes son los que veo cuando cierro los ojos por las noches.

 

 



Comentarios

  1. Las emociones nos dan vida...me encanto la historia Han, enhorabuena

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    1. De ayer a hoy no había sacado tiempo a leer con calma...
      Me encantó!
      Una buena forma de volver a revivir la vida😉

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    2. Estamos vivos, hay que vivir, hay que sentirse vivo, te puedes equivocar, pero equivocarse en el fondo es aprender.

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  2. Buena historia y muy bien narrada. 👍

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    1. Muchas gracias por comentar. Como todas las historias tiene una parte de verdad de mucho de imaginación

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  3. ¿Tuvo que llegar Laura a su vida? ¿Hubiera sido otra? Algo se estaba cociendo dentro de Carlos y tenía que salir ‼️

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  4. Wow, me recomendaron tu blog... te acabo de leer por primera vez, y te felicito me a gustado mucho.
    Soy lectora exigente y selectiva y tu historia me enganchó.

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    1. Muchas gracias por tus palabras.
      Siéntete libre de opinar y comentar y dale las gracias a quien te recomendó.
      Es un blog pequeño pero personal

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  5. Me ha encantado...
    Eres muy descriptivo, he vivido tu historia.
    Enhorabuena 💗

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    1. Muchísimas gracias, es lo mejor que me pueden decir, que alguien viva la historia

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