UNA HISTORIA PERSONAL
Estamos en el año 2001
Me encontraba trabajando para una gran consultora en Madrid, implantando SAP (un programa informático) en una gran empresa. Como estábamos desplazados, nuestro horario era un poco especial y nos dejaban estar hasta las 19 h, cuando ellos acababan a las 18h.
Me encontraba trabajando para una gran consultora en Madrid, implantando SAP (un programa informático) en una gran empresa. Como estábamos desplazados, nuestro horario era un poco especial y nos dejaban estar hasta las 19 h, cuando ellos acababan a las 18h.
Esa hora era la que empleaban los operarios de limpieza en limpiar el edificio. Estamos hablando de un edificio en el centro de Madrid de 6 alturas, de las cuales 5 eran oficinas de distintas divisiones de la multinacional y la de arriba del todo era la planta noble.
Mi puesto de trabajo estaba ubicado en la planta 3, donde estaba el área comercial, pues mi proyecto consistía en mejorar el área de ventas.
La hora de 18 h a 19 h solía ser la más pesada, por que yo, aunque estaba la mayor parte del tiempo solo, por que mi gerente siempre estaba de viaje, había hecho buenas migas con la gente de la empresa que estaba a mi alrededor.
Pero poco a poco, la persona de la limpieza que venia a mi zona era la misma, comenzamos con un tímido hola, para luego ir aprovechando el tiempo que estaba en mi zona para hablar unos minutos.
Carmen era una mujer emigrante andaluza en Madrid, tendría unos cincuenta y pocos, nunca me lo dijo, morena con el pelo ligeramente ondulado, un poco entrada en carnes por la edad, pero con unos labios rojos perfectos, una sonrisa y un acento andaluz que te animaban a reír y una gracia especial en los movimientos.
No era alta en comparación conmigo, me llegaba por el hombro y vestía el típico uniforme de las empresas de limpieza que parece sacado de un campo de concentración.
Unas veces llevaba el pelo recogido y otras suelto, yo creo que dependía de si supervisora andaba cerca, pero nunca lo supe.
Un día, uno de tantos, yo andaba muy estresado, mi gerente estaba de viaje y me pedía más trabajo del habitual. Ella era la que estaba en los hoteles comiendo y cenando con los responsables de las fábricas y yo era el que le montaba las presentaciones, le extraía los datos y le daba el resultado…vamos el currito de turno.
Cuando me concentro trabajando muchas veces pierdo el tiempo y más si estoy escuchando música, me aíslo del mundo completamente…y allí era fácil, estaba solo.
En un determinado momento me fui al baño a despejarme, me dolía la cabeza, no recordaba cuando fue la última vez que había ido.
He de decir un pequeño dato, en aquella empresa siempre tenía que ir de traje de chaqueta y con corbata. De normal solía quitarme la chaqueta para trabajar pues soy de espalda muy ancha, aún recuerda los tiempos del baloncesto y balonmano.
Así que dejé la chaqueta en el sitio y me fui al baño a lavarme la cara y mojarme un poco el pelo, por aquellos entonces lo llevaba bastante corto, nunca me ha gustado excesivamente largo, no rapado pero si cortito, lo justo para peinar su rebeldía con la mano.
Me lavé la cara, desalojándome el nudo de la corbata y último botón, me miré al espejo que devolvía una cara de cansado.
El lavabo era como tantos lavabos
de empresa de hombres, una larga bancada de mármol con 4 senos y 4 grifos y un
gran cristal
A la parte de detrás están los urinarios suspendidos, y como en un pasillo que quedaría mirando el espejo a la derecha estarían los cubículos de los servicios enfrentados dos a dos. En el lado contrario la puerta de entrada.
A la parte de detrás están los urinarios suspendidos, y como en un pasillo que quedaría mirando el espejo a la derecha estarían los cubículos de los servicios enfrentados dos a dos. En el lado contrario la puerta de entrada.
Tras lavarme la cara comencé a maldecir a mi jefa su buena suerte y mi mala suerte dirigiéndome a la puerta con la cabeza gacha, mirando sin mirar, estando sin estar…
Y en ese momento me choqué...
Carmen entraba por la puerta y yo intentaba salir, se produjo ese curios embudo de dos personas en un espacio pequeño que solo ocurre cuando ninguna de las dos es consciente de lo que hace, agravado además porque su carro de la limpieza, ese carro modelo tanque , que lleva la fregona, los cubos, las toallas, los jabones…se había girado noventa grados y no la dejaba moverse.
Nos quedamos en una especie de abrazo, si ella poder recular y yo con mi empuje por salir.
Comencé a notar sus formas en mi cuerpo, he de reconocer que alguna vez me había imaginado como sería esa mujer sin ropa, pues tenía esa turgencia de ciertas mujeres maduras que las hace sensuales, pero nunca me imaginé así.
Yo siempre había sido bastante tímido y cortado, bastante de pensarlo todo y de ver la parte negativa , de pensar en el y si…más que de afrontar hechos …creo que en ese momento cambié.
Ella no se apartaba, así que la miré a los ojos, sumergiéndome un poco en su negrura, ella me mantenía la mirada con su sonrisa azarosa…y me lancé a besarla, lentamente, telegrafiado, pero me lancé. Un beso suave, labio con labio, casi de hermano más que de amante.
Se apartó diciendo no no no. Yo me sentí bastante avergonzado, aunque desgraciadamente los pantalones de tela del traje daban muestra de lo contrario.
Pedí perdón, pero volvimos a mirarnos, en sus ojos vi algo, en sus labios noté un leve movimiento, su pierna que rozaba mi miembro que aumentaba de tamaño no se apartaba y por una vez, dejé mi racionalidad a un lado.
Volví a mirarla, como el halcón mira a su presa, con ojos seguros, y me volví a acercar, muy lentamente, más lento que antes, haciendo cada segundo eterno, pasando mis manos por su pelo y atrayéndola a mí.
Esta vez el beso fue largo, solo de labios, pero pegando los cuerpos.
No me rechazó, no se cuanto tiempo estaríamos pero nuestras cabezas comenzaron a bailar hasta que con los brazos en mi pecho me apartó.
Comenzó a decir que no estaba bien, que estaba mal que ella estaba casada, que eso no podía ser, que si la pillaban …
Pero yo volví a besarla y ya…no hubo marcha atrás.
Esta vez nuestras bocas se abrieron, los labios se mordieron, las lenguas se abrieron paso, tímidamente al principio, para luego comenzar a bailar primero en la boca de uno y luego en la boca del otro. Los jadeos cada vez eran mas fuertes, la presión de su pierna en mi miembro era mayor.
Me aparté para atrás y atranqué la puerta del servicio con el carro.
Si algo malo tienen los pantalones de traje es que dejan poco a la imaginación y en ese momento la descubrí mirando el bulto que apretado por mis boxers se adivinaba en mi pierna
No recuerdo cómo, pero al momento le estaba quitando el mono mientras ella peleaba con mi correa y me abría los pantalones desesperada mientras nos íbamos besando.
Sus senos aparecieron ante mí, grandes, un poco caídos por la edad, pero aun así hermosos. Sus pezones ya mostraban la excitación que tenía y ante tan suculento manjar me lancé a degustarlo.
Suelen decir que lo hago bastante bien, y sus gemidos fueron la prueba de que deseaba que le dedicara atención a sus senos.
Comencé bajando, lamiendo su cuello lentamente, mientras con mis manos delicadamente iba recorriendo y jugando con sus pezones, para luego con la lengua rodearlos, alargando el momento de besarlos, chuparlos y morderlos ligeramente provocando sus suspiros.
En ese momento ella me sorprendió, creo que había perdido el control, se bajo el mono , dejando a la vista unas antieróticas bragas pero que en ese momento me parecieron deliciosas, se dio la vuelta mostrándome su culo y se las bajó.
Fóllame niño, fóllame niño, me dijo con ese acento andaluz que si era posible aún me la puso más dura.
No se como recordé que llevaba condones en la cartera en el pantalón, así que con la torpeza de las prisas y el deseo me puse uno y me acerqué a ella que me esperaba de cara al cristal con el culo en pompa, como en la postura de 4.
Me agaché para comprobar con mi lengua su humedad, a la primera lamida me di cuenta que esta mas excitada que yo aún.
Fóllame me decía
La verdad es que había sufrido un cambio, estaba completamente desatada y eso me excitaba aún más.
Así que me acomodé detrás de ella y ella la cogió con su mano y la fue guiando.
Entré muy lentamente, notaba su calor recorriéndome, con el tiempo te das cuenta que hay muchos tipos de coños, anchos, estrechos, calientes, que te aprietan…este era ancho pero cálido…
Cuando llegué al fondo me quedé un poco dentro moviéndome en círculos, para luego lentamente ir saliendo y repetir el movimiento.
Sus gemidos eran quedos, no muy altos, pero su cuerpo se acompasó al mío y comencé a entrar y salir más rápido, comencé a acelerar mientras veía su cara de vicio en el espejo, con los ojos cerrados, mordiéndose el labio, el pelo sin controlo, su piel moviéndose en olas por mis embestidas….
Y me dejé llevar.
Me gustaría decir que fue como en las películas y que probamos mil posturas, pero no.
Comencé a acelerar el ritmo, yo estaba excitadísimo por la situación, por ella, por el cristal, por sus gemidos sin control
Y aceleré hasta terminar.
Terminé y ella lo notó y se corrió también…
Dejamos que la tensión bajase, lentamente salí de ella
Ella se giró nos dimos un tímido beso y le vino el bajón, se lo noté en la cara,
Se vistió rápido, avergonzada y casi sin hablar se fue.
En ese momento, mientras me adecentaba un poco me sentí raro, ¿usado?, no conseguí identificarlo.
Ese día no la vi más y me fui para casa con una sensación extraña
Cuando volví al día siguiente tenía ganas que llegaran las 18 h para hablar con ella, obviamente no había sido más que lo que había sido, sexo por sexo.
Cuando vino le dije que teníamos que hablar, ella me dijo que estaba muy avergonzada, que ella no era así, que seguro que pensaba que era …
La corté en seco, le dije que aquí nadie era nada, que éramos dos adultos que lo habíamos pasado bien y punto, que no tenía que significar ni más ni menos y que si ella no quería que volviera a pasar no pasaría.
Ella se quedó más tranquila, una tímida sonrisa pasó por su cara y se quedó aliviada. Posteriormente me comentó que tenía miedo me pillase por ella…
Y sí, si te lo preguntas hubo alguna vez más, pero ya no en el trabajo…Pero eso es otra historia.
Pero de esta historia me han quedado muchas sensaciones.
Me encanta el olor de los cuartos
de limpieza, me recuerda al olor de ese carro y de ese sexo intenso y salvaje
Y los espejos… también me encantan.
Buena historia 💋
ResponderEliminarMuchas gracias
EliminarMuy excitante.
ResponderEliminarMe alegra te guste
EliminarMe ha parecido tremendamente excitante, me ha encantado.
ResponderEliminarMuchas gracias.
ResponderEliminarCuando consigues que alguien te diga eso después de leerlo es el mejor premio. Y más si viene de alguien que escribe tan bien como tu.