Cabreos laborales

 


A veces hay días que parece que todo se va torciendo de una manera tangible ante la que poco puedes hacer. Viejos problemas sin resolver que aparecen, oscuras bolas de dolor ocultas dentro de ti que cuando salen provocan un torrente de odio.
Y lo que más me jode es que no son problemas graves, son problemas laborales, mis problemas, mis historias, mis mierdas.
Uno intenta no implicarse, uno intenta ser una ameba, pero acaba siendo un homosapiens, uno intenta desvincularse, pero es más fuerte la necesidad de aportar.
Y no puedo parar de repetirme que soy un puñetero número, que no soy nadie, que soy prescindible, que soy una pieza sustituible de la maquinaria. Y aún así se que lo que yo hago no lo hace nadie o nadie lo va a hacer como yo.
Ilusiones de grandeza y bofetadas de realidad se juntan en un coctel mental, aderezado por que me han quitado las vacaciones y endulzado por decisiones pasadas que me han llevado a estar donde estoy.
Lo único que me sirve es ponerme música a todo trapo que me vuele la cabeza, me siento como el Iron Man de Black Sabbath
Nobody wants him
They just turn their heads
Nobody helps him
Now he has his revenge
Y al final vomito mi cabreo aquí por que si no, se me hará bola, me hará verterlo hacia los que no tienen culpa, mi frustración, mi desencanto, mis mierdas.
En estos momentos te planteas quien eres, donde estas, que aportas, que haces…tantas cosas.
Y la respuesta no la se
#reflexiones

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