Tus ojos
Lleno la copa de vino y me siento
en la butaca
Te contemplo
Quizás no es el mejor lugar del
mundo, pero tú y yo en él ya lo hacemos importante.
Es una habitación pequeña de
hotel, con su cuarto de baño pequeño a la entrada, su cama y el sofá en el que
me siento, en una esquina. Y en una pequeña mesita la botella de vino que me
has regalado. Sabes que me gusta, pero no tanto como tú.
Me has hecho sentarme, no se que
me tienes preparado, pero me dejo llevar, me encanta cuando llevas la iniciativa,
cuando no se nada, cuando mi única certeza eres tú.
Y te vuelvo a mirar, aun no me
creo que estemos aquí, pero tú eres así. Inteligente, dicharachera, llena de
vitalidad. Desde el principio supiste que tecla apretarme, desde el principio
me supiste atraer, desde el principio me querías aquí.
Y tus ojos marrones brillan, provocadores,
famélicos, lobunos. Tus labios se curvan en la sonrisa más lascivamente deliciosa
que he visto, y yo bebo, bebo para degustarte, bebo para no saltar sobre ti,
bebo para no perder el control.
Tus manos comienzan a moverse,
comienzan a desabrochar los botones de tu abrigo negro, largo, hasta más allá
de las rodillas. Solo puedo ver por debajo tus piernas acabadas en unos zapatos
de tacón también negros.
Desabrochas los botones y te
quedas con el abrigo cerrado, si abrirlo. Me miras y sin hablar, solo con los
labios musitas – “bebe” y yo, servicial, tomo otro ligero sorbo de la copa.
Vuelvo a mirarte, tus ojos están fijos
en los míos, marrón contra azul, fuerza contra deseo, control contra excitación.
Felina te acercas, contoneándote, haciendo sonar los tacones en el suelo, pasos
lentos y firmes, sin dejar de mirarme a los ojos.
Sabes que me encanta, por eso lo
haces.
Te plantas frente a mí, me sostienes
la mirada
Deja la copa. Musitan tus labios
Miras como la dejo, tu cara
refleja aprobación.
Te das la vuelta y a la vez lanzas
el abrigo contra mí, tapándome entero.
No te lo puedes quitar, me dices
desde la lejanía, solo puedes sacar tus manos.
Intento mirar a través de la
tela, pero es muy oscura y tú muy lista pues has bajado la intensidad de la luz
Te oigo moverte, los tacones te delatan
acercándote lentamente a mí, te huelo. Ese perfume que me produce una erección
pues eres tú embotellada.
Tus manos me sacan del
pensamiento, recorren mi cabeza sobre el abrigo, estas detrás de mí y tus manos
avanzan sobre el abrigo. Te tienes que inclinar para bajar más, me sigue
embriagando tu olor, tus formas deseadas, pero no definidas, me rodean, las
imagino y sufro por no tocarlas.
Pero tu avanzas y sin mediar
palabra llegas a mi erección, noto tu gruñido de satisfacción, me tienes como
te gusta, sabes que mi erección muestra lo que mi mente intenta contener y eso
es lo que más te atrae, sacarme de mi zona de confort. Hacer que deje de ser el
perfecto caballero para convertirme el maldito diablo, pero tú eres la sacerdotisa
de esa invocación.
Y frotas tu mano sobre mi
erección, recorriéndola, apretándola, haciendo que aflore la humedad.
Sufro imaginando tu cara de vicio,
sabes que me encanta verla, me excita más verte excitada que excitarme yo.
Pero noto que te mueves, mi
cuerpo en tensión se prepara para el siguiente paso de tu juego, sentidos
alerta, todo el cuerpo receptivo, ¿Dónde?, ¿qué?
Y con fuerza, pero delicadamente
abres mis piernas y te colocas entre ellas
Ni se te ocurra mover la cabeza y
mirar. Me dices ronroneando autoridad.
Noto tus manos deslizándose por
la parte interior de mis muslos, haciendo pequeños surcos con tus uñas sobre el
pantalón. Deseo que me vuelvas a tocar, pero no lo haces, tus manos recorren los
alrededores de mi erección, pero no la tocan.
Pero si noto otra cosa, estas
soplando encima, muy cerca, muy flojito, pero lo suficiente para hacerme sufrir
No me das tregua y sin mediar
palabra, encendida, me quitas el cinturón. Me relamo, se lo que viene a
continuación y lo deseo con todas mis ganas
Pero no haces nada, me dejas así,
te vuelves a apartar.
Me coges las manos y me las atas en
la parte de atrás de la butaca apresándolas con la correa mientras me susurras
Me voy a comer tu polla
Tus palabras me lamen me vuelven
loco, no puedo ver, no puedo tocar, solo puedo sentir.
Vuelves a colarte por debajo del
abrigo y ya sin preámbulos me desabrochas el botón, bajas la cremallera y la lames
sobre el boxer.
Me retuerzo de placer
Sabes que eres mío, y esta también
Y en ese momento sobre la fina
tela, la atrapas con tus labios.
Me muerdo los labios ahogando un
gemido. Vas a hacer que me corra sin tocarme – te digo.
Como hagas eso mañana te desata
la policía, por que yo me voy por la puerta.
Se que eres capaz pienso.
Pero mientras lo decías me la
seguías amasando, apretando, metiendo ya una de tus manos dentro de mi ropa
interior y tocando mi humedad que lo empapa todo.
Me gusta como mojas todo, eso
quiere decir que te gusto
Acaso lo dudas – Digo yo
divertido
Aprietas mi polla con las manos y
comienzas a pajearla rápidamente
Muy valiente te veo, cuando soy
yo la que te controla.
Gimo como única respuesta.
Y es tu lengua la que continua el
diálogo, tu mano ha bajado lentamente el boxer hasta dejar solo parte del tronco
fuera y es tu lengua la que lame toda la humedad que desprende, la que bebe
todo el calor que me produces.
No me has bajado la ropa, que me
aprietan en la base, pero casi que lo agradezco por que si no sería ya completamente
tuyo.
Te lengua sigue haciendo surcos
sobre mi polla, tus manos agarran la ropa y comienzan a tirar.
Instintivamente levanto el culo y
me bajas pantalón y boxer de una.
Y sin más tiempo la engulles
profundamente.
Poco controlo me queda ya, poca resistencia
ante tu boca, pero tus manos aprietan mis huevos jugando con ellos, tu boca la
come con vicio desmedido, a profundas arcadas.
Las sacas de tu boca y la
aprietas fuertemente.
Ahora lo quiero todo
Y la vuelves a meter en tu boca y
comienzas a mover tu mano rápidamente hacia arriba y en círculos
Y con la cabeza de un golpe haces
volar el abrigo y me dejas verte comiéndomela y tus ojos mirándome
Te apartas y aceleras
Y sigues mirándome, clavando tus
ojos
Y exploto
Cierro los ojos, pero te veo
Y exploto, fuerte, continuado,
disparando , primero fuerte, luego ya cayendo sin parar
Vuelvo a abrir los ojos y te veo,
mirándome
Y se que no hay otro lugar en el
mundo donde quiera estar
Brutal,erótico,morboso, sensual,excitante...solo una palabra no puede definir lo que provoca no solo cuando lo lees,sino cuando lo imaginas...
ResponderEliminarMuchas gracias Judith, si he conseguido transmitir eso..vale la pena
EliminarSe te da bien escribir erótica, Han 😉
ResponderEliminarMuchas gracias
EliminarSimplemente WOW!
ResponderEliminarMuchísimas gracias
EliminarMuy muy erótico y sensual.
ResponderEliminarMuchas gracias Gianna
Eliminar