Un cuento
Hace mucho mucho tiempo, en otra época
Un hombre buscaba la forma de no sufrir. Estaba cansado de perder
seres queridos, de ser rechazado por mujeres, de ser traicionado por amigos.
Preguntó a un sacerdote de un templo de un Dios
-Es la voluntad, debes aceptarlo y dar
gracias- No le convenció.
Preguntó a un filósofo
- Todo es función de como quieras
verlo ¿qué es sufrir? - No quiso entrar en el debate
Preguntó a un buhonero
-Toma este brebaje es una panacea
que puede curar todo - No vio que la solución fuera beber
Preguntó a un asceta que vivía en una montaña
- Debes meditar y ser uno con el
cosmos- Se aburrió pronto de estar sentado
Al final acudió a una bruja que vivía en una cabaña en el
bosque. La bruja le escuchó y le dijo que había un remedio, podía con un hechizo
quitarle el corazón, encerrarlo en una caja y así no sufriría más.
El hombre se alegró, su larga búsqueda había llegado a su
fin.
La bruja se puso a trabajar, en un gran caldero negro comenzó
a verter ingredientes, una ramita de apatía, un trozo de sueño perdido, la flor
de la decepción, un huevo de importancia, un trozo de flecha de cupido, tinta
de poema de amor, gafas de amor a primera vista, dos latidos de corazón roto,
un gramo de decepción, un pellizco de incomprensión, aroma de tristeza…y más
ingredientes secretos que mezclaba cantando una canción de amor desesperada.
Cuando la poción estuvo lista, la bruja se la entregó con
una enigmática sonrisa.
El hombre bebió ávidamente.
Su corazón salió de su cuerpo flotando y la bruja lo guardó
en una caja forrada de terciopelo.
El hombre salió de la cabaña y comenzó a andar en su nueva vida…convirtiéndose
en árbol.
La bruja acunaba el corazón mientras decía…sin corazón que romper
no hay corazón que pueda amar, sin oscuridad no hay luz, sin dolor no hay
placer, sin sentimientos no hay vida.
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