Solo en el camino - Relato

 Este es un relato completamente distinto. 

Seguro que tiene muchísimo que mejorar, pero me apetecía adentrarme en este género.


-SOLO EN EL CAMINO-

La noche había caído demasiado rápido para ser verano.

No había sido previsor y pensaba que podría llegar a la siguiente casa de postas antes de la noche, pero no había contado con que las montañas serían tan altas.

Pero Marcio Aurelio Patión, equites de Roma, no era hombre que se amilanase fácilmente. Circulaba por una calzada de Hispania, otra cosa hubiera sido en Germania, pero en Hispania no había bárbaros, daba igual la hora, él llegaría y entregaría su mensaje en Legio.

El camino continuaba ascendiendo, comenzó a levantarse una ligera niebla que no dejaba pasar la poca luz de las estrellas, tras un recodo divisó unas luces, sonrió pensando que eran de la casa de postas.

Tras un rato de ascensión las perdió de vista, tras un nuevo recodo volvió a verlas.

Era un carro…pero no veía a los animales de tiro cerca. Lo que si vio es a una mujer acercarse a él.

-Señor, ¿puede ayudarnos por favor? - Dijo la mujer

Marcio detuvo su caballo y observó a la mujer desde la altura. Ella sumisa, agachaba la cabeza al hablar. Vestía como la típica mujer, varias capas de ropa y una capucha hecha con varios paños ocultaban su rostro y su edad.

- Éramos parte de un grupo de viajeros, pero al parar esta noche, el guía y el resto han decidido abandonarnos a mis hijas y a mí- Dijo la mujer.

Marcio pudo observar que dos mujeres, envueltas en muchas capas de tela por el frío, se asomaban por el lado de la carreta.

-Nuestro único problema es ser pobres – Volvió a decir la mujer. Mi marido fue legionario en Germania pero murió hace varios años, ahora volvemos mi aldea, pero estos ladrones nos han quitado los caballos que era nuestra mayor posesión.

-Hombres roban a mujeres y las dejan…¿sin más? - Marcio notó que algo se le escapaba, había servido en las legiones demasiado tiempo como para saber que tres mujeres solas eran un botín muy apetecible para cualquier banda de hombres.

-No se preocupe, cuando llegue a la casa de postas daré parte del asunto. -  Dijo Marcio intentando seguir avanzando

-Pero ¿podría quedarse con nosotras esta noche? - Dijo la mujer acercándose más.

Tenemos miedo que alguien se aproveche de nosotras. Temo por mis hijas, son jóvenes y aunque las oculto, los hombres de la caravana las han visto y las deseaban.

Las dos jóvenes se asomaron a la luz, sin saber como estaban asando algo al fuego. El aroma atacó a Marcio, que llevaba a pan duro y carne reseca varios días.

-Podemos compartir con usted parte de la comida que aún nos queda-. Insistió la mujer.

Su voz era cálida y amable. Cogió las riendas del caballo y se acercaron al claro.

 

 

Las dos chicas, cogieron a Marcio y lo llevaron al fuego, le sirvieron una copa de vino mientras cortaban un trozo de carne del asado.

Marcio, sin ser consciente, comenzó a comer. Las tres mujeres se sentaron frente a él.

Seguía sin poder distinguir nada de ellas, pero el hambre era superior a él.

Lentamente un sopor empezó a invadirle.

-No puedo dormirme ahora- Pensó Marcio para sí.

-Hijas, nuestro invitado tiene sueño, ayudadle a acostarse- Dijo la mujer mayor

Acompañaron a Marcio tras el carro, donde un jergón con paja estaba preparado.

Cansado, Marcio se dejó caer, vencido por un extraño sopor, la comida, el vino…

 

 

De repente…se despertó sobresaltado

Intento moverse, pero no podía.

Estaba desnudo, atado en el suelo a 4 postes, con los brazos y las piernas estirados

Un rugido le hizo girar la cabeza

-Vaya nuestro invitado a despertado- Dijo la mujer, mientras se acercaba a él

- ¿Qué es esto? – Balbució Mario

-Pues aún no lo sabemos, va a depender ti – Dijo la mujer

En ese momento dos aullidos rompieron la noche

Las chicas se deshicieron de los harapos mostrando su verdadera naturaleza…eran dos licántropas. Dos mujeres lobo.

Su cuerpo velludo no escondía dos imponentes senos, unas formas terroríficamente redondeadas. Su hocico lobuno no podía evitar mostrar ligeramente unos rasgos femeninos. Pero sus ojos mostraban la más perversa maldad, su brillo era una mezcla de lujuria y hambre. Sus lenguas se relamían

-Mis niñas tienen planes para ti – Dijo la mujer mientras ella también se quitaba la ropa.

Para sorpresa de Marcio una hermosa mujer morena de desvistió delante suyo.

 Un cuerpo proporcionado, vientre plano, piel muy blanca, unos senos pequeños pero coronados con unos pezones puntiagudos, un pelo largo, tan largo que le llegaba casi al nacimiento de un trasero redondeado…

Su cara, proporcionada, estaba enmarcada con unos ojos grandes y rojos que lo miraban fijamente, hipnóticamente, mientas su boca se abría mostrando una perfecta dentadura blanca y unos labios carnosos eran recorridos por una larga lengua.

 

Sus manos largas y firmes, terminaban en unas uñas puntiagudas, que comenzaron a recorrer su pecho y a la vez que estiraban de su vello hacían pequeños surcos de sangre de lo afiladas que estaban.

A la vista de la sangre la mujer se acercó y con un sonido gutural abrió la boca dejando ver unos colmillos que iban creciendo y lamió lentamente cada una de las heridas…después de lamerlas se giró hacia atrás y las dos criaturas aullaron acercándose

Marcio lo miraba todo como si de un observador se tratase, estando pero sin estar en sí. Aterrado y excitado.

Con la mirada mas lujuriosa y sucia que Marcio había visto nunca…la mujer comenzó a masturbarlo mirándolo directamente a los ojos, escupiéndole a su miembro mientras con las manos lo ayudaba a crecer…para después sacar su larga lengua y comenzar a la lamerlo rodeándolo lentamente.

Las manos de la mujer acompañaron el movimiento apretando sus testículos y deslizando un dedo en la entrada de su ano, haciéndole gemir de placer, haciendo que cerrara los ojos.

En ese momento notó como la mujer se sentaba en él y comenzaba a cabalgarle, su sexo estrecho apretaba su enhiesto miembro, acoplándose a la perfección, masajeándolo como si tuviera vida propia.

Un gemido de la mujer precedió a dos rápidos movimientos que le hicieron dos cortes en el brazo, Marcio casi no notó el dolor, pero si la sangre caer y cometió la imprudencia de abrir los ojos.

Las dos licántropas se acercaban y cada una comenzó a lamerle en uno de los brazos, mientras la otra mujer le seguía cabalgando y acariciaba la cabeza de cada una de ellas, para posteriormente acelerar el ritmo y comenzar a arquearse hacia atrás apoyándose en sus piernas clavándole las uñas.

Con un siseo avisó a las criaturas que cambiaron a lamer la sangre de sus piernas.

La mujer, por llamarla de alguna manera, paró de cabalgarle, pasó delicadamente un dedo por todo su rostro, desde su oreja recorriendo su cara, sus labios, para bajar lentamente hacia su cuello, entreteniéndose con él lentamente.

De nuevo sin previo aviso comenzó a acelerar el ritmo, el sexo de la mujer tenía vida propia, no solo lo cabalgaba, parecía que además succionara el miembro como una boca más, apretándolo, soltándolo, rodeándolo, acrecentando las sensaciones para hacerle llegar al orgasmo.

Sin poder controlarlo, Marció abrió los ojos, vio la cara de expectación y lujuria de la mujer y explotó , la mujer con un rápido movimiento le cortó el cuello y comenzó a chuparle la sangre mientras ella misma tenía un tremendo orgasmo.

Mientras Marcio perdía la vida tenía el orgasmo más profundo y último de su vida, que terminó con una última visión de la mujer con la cara ensangrentada de su sangre aullando coreada por las otras bestias con la luna llena de fondo.


Comentarios

  1. Muy buen relato. Difícil el equilibrio del terror con el erotismo. Pasión. Dolor. Excitante.

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  2. He empezado a leer y pensaba que iba a encontrarme con un relato histórico....toda una grata sorpresa

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    Respuestas
    1. En parte...de eso de trataba. Muchas gracias

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    2. A mí me ha pasado lo mismo Han jejeje . Dicen que es una buena forma de morir, por decir algo. 😅

      María (ByMamis)

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    3. Puestos a elegir...creo que es una buena forma de morir.

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  3. Excitante y terrible.
    Me ha gustado mucho. Sabía que no me decepcionaria

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