La habitación

 

En las sábanas de una cama se pueden contar muchas historias

Por ejemplo, la nuestra.

Miro tu cuerpo, solo iluminado tenuemente por la luz que entra de la calle. Estas arropada, pero puedo ver tu espalda y tu pelo, que hace un rato acariciaba, cae sobre ella.

Miro tu cuerpo y quiero guardar esa imagen de paz en mi memoria. Eres bella, francamente bella.

Me levanto suavemente de la cama, no quiero despertarte. El suelo es un desmadre de nuestra ropa tirada

¡Que salvajes!, ¡Qué ganas nos teníamos!

Mi miembro reventado y reducido en mi desnudez no resiste el poder del recuerdo y comienza a rebelarse contra la inactividad.

Al ver tu vestido tirado en el suelo, recuerdo la batalla con el cierre mientras te besaba. El empujón que me pegaste tirándome a la cama, tu cara desafiante, burlona, cuando con un simple gesto conseguiste lo que mi nerviosismo no era capaz.

Esa cara…mitad ángel, mitad demonio me cautivó…

Como gateaste hacia mi, tus pechos descolgados, imposibles de sujetar por tu sostén. Tus manos avanzando lentamente por la cama a mis lados, acercándote a mi, lentamente, haciéndome sufrir de placer.

Tu beso, tierno y salvaje, violando mi boca con tu lengua, bailando juntas la húmeda danza del placer.

Mis manos recorren tu espalda y se acercan al cierre de tu sostén. En ese momento dejaste de besarme, me miraste, con esa expresión tuya que me vuelve loco, una mezcla de enfado, burla…manteniéndome la mirada.

Ojo con ojo

Y ese no, que hiciste con la cabeza y el dedo a la vez, que terminaste con una risa.

Como no me vas a tener en tu poder…

Y para reafirmarlo…bajas lentamente la mirada…por mi cuerpo, hasta llegar a mi cintura…te muerdes el labio y me dices…

“Aprende”

Y con un hábil gesto me quitas el cinturón.

Te ríes, castigándome con tu belleza

Y mientras lo haces me quitas el botón del pantalón , para después ir estirándolo hasta que, como un resorte, mi erecto miembro salta enfundado en el bóxer, ya húmedo y deseoso de ti.

En ese momento soy yo el que preso de un frenesí me quito el pantalón y la arrugada camisa lanzándolo lejos.

Han cambiado las tornas, ahora estas tu arrodillada en la cama y yo, erecto y en boxers frente a ti…

Mil ideas pasan por mi cabeza, pero todas son una…tú.

Te besé en todo el cuerpo, te lamí en sitios que ni sabías fueran posibles y te hice el amor las primeras veces para acabar follándonos …como si no hubiera mañana.

Todo eso me habla la habitación

Pero ahora, ahora solo quiero tumbarme de nuevo a tu lado, sentir tu calor una vez más…y alargar la noche.

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