No tuvimos canción
No soy nada, soy todo
Como un viejo poema épico, de dragones y princesas, donde
nada es realidad. Como un Boromir cualquiera de la vida que muere antes de
empezar su misión. Como Espartaco, sabía que mi guerra estaba pérdida antes de
empezar, pero aun así la lucha merecía la pena.
Amante de causas pérdidas, luchas imposibles, soñador
frustrado.
No, este no es un cuento triste, porque fue historia. No,
esta no es una historia de llorar, aunque vertí lágrimas, pero hubo más risas.
No, esta no es el típico relato…es la Historia con mayúsculas.
Porque cuando se da todo, cuando te vacías, no queda más que
la mirada orgullosamente triste de la derrota por aniquilación. Es lo único que
queda, la sonrisa moribunda de perder con honra, pero aun así…perder.
Rio desafiante, es lo único que me queda, la risa, de mí,
sobre mí, por mí.
Fui la casualidad, el que le abre la puerta al cartero que
llama dos veces, el revisor del último tren, el pistolero con una sola bala, el
convidado de piedra en una fiesta Rave.
Sí, estuve fuera de lugar, sabiendo que ese era mi sitio,
sí, baile sabiendo que no tengo pies, sí, quise escalar una montaña con una
cordillera a la espalda.
Quise coronarme Rey de una república inexistente, quise
cultivar en un desierto, quise navegar en un mar seco.
No, no soy nada, pero que me importa, siendo todo.
Sí, soy un loco ¿no es la vida eso?
No tuvimos canción
Y al volver la vista atrás, en ese último segundo antes de
la muerte solo me arrepiento de eso, de no irme con una canción en los labios
que siempre me recuerde a ti.
No, no soy nada,
ResponderEliminarpero qué me importa si soy,
todo.
Soy...
la música callada en tus labios,
ella que hoy te trae,
a mí.