La pitonisa
Descorrió la cortina.
Él no creía en esas cosas, pero 3 copas de más y unos amigos
un poco cabrones le habían llevado allí.
El consultorio de Madame Bellauviere tenía todo lo típico de
los astrólogos de pacotilla, hasta el nombre.
Los diplomas de títulos de cosas que no sabías que eran,
como el Master en astrología Ayurvédica y el postgrado en corrientes telúricas,
así como fotos con varios personajes que parecían sacados de alguna película
sobre el Tíbet, con sus ropas blancas y sus largas barbas.
Y como no, las estrellas, las distintas vitrinas con cartas
del Tarot para la venta y las manos, que nunca supo que significaban. Todo ello
con un gran olor a incienso y más cosas que saturaban las fosas nasales y los
sentidos.
Eso sí, Madame Bellauviere no iba vestida como la típica
adivina, podía ser tu vecina del tercero o la madre de tu mejor amigo del
colegio.
El pequeño habitáculo que quedaba tras correr la cortina era
una pequeña mesa de despacho. Con dos sillas enfrentadas.
Se sintió un poco decepcionado, esperaba la mesa redonda con
la bola de cristal, el imaginario colectivo es así.
Madame Bellauviere le miró fijamente.
Se perfectamente que no crees en nada de esto. Lo veo a
diario, muchos os creéis que es un juego divertido con un amigo – dijo seria,
pero con una sonrisa en la cara.
Tranquilo, no vas a perder nada, puedes irte y les devuelvo
el dinero a tus amigos o puedes quedarte.
Esa franqueza le relajó.
Sí, tenemos fama de ser unos charlatanes todos los que nos
dedicamos a este negocio y te aseguro que la mayor parte lo somos, yo la
primera. Pero quien viene aquí no viene buscando el futuro, viene buscando
alguien que le diga algo que quiere escuchar, aunque no se lo digas.
Madame Bellauviere le cogió las manos.
Podría leerte la palma de las manos y decirte tu futuro.
Pero te lo veo en la cara. Parte de este negocio es conocer a las personas, por
como se mueven, por como miran, por como reaccionan ante ciertas preguntas.
Los ojos de ella se clavaron en los de él por unos segundos.
Cuando salió de la consulta sus amigos lo estaban esperando
fuera, hablando en voz alta y con la sonrisa en la cara
¿Qué, como ha ido? -
Le preguntó Juan con una sonrisa
¿Ya has descubierto tu futuro? – Le dijo Antonio mientras le
daba una palmada en la espalda.
Pronto la sonrisa desapareció de la cara de todos ellos al
mirar su cara sería y distante.
¿Qué demonios ha pasado ahí dentro? – Dijo Luis extrañado.
A.-) Les relata una experiencia paranormal
B.-) Se ha repartido el dinero con la Pitonisa
C.-) Yo solo leo
D.-) No me lo he leído y he pulsado uno al azar
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