Es inocente sonrisa

 

Esa inocente sonrisa que tienes me parece el más lascivo de los pecados.

Me impulsa a besarte como si no hubiera mañana, como si me embrujases.

Te he dicho mil veces que esa combinación de niña buena y mente perversa me enloquece.

Y tú, como siempre te ríes, como si hubiera dicho algo sin importancia, pero ese momento, justo después de reírte, que me miras y bebes de tu copa, es una invitación a la locura.

Sí, sabes perfectamente que mi mente no funciona en el plano físico, que conmigo el camino este ganado cuando te has mentido en mi cabeza, como si fueras un virus maligno que corrompe toda mi armadura de caballero y señor, transformándome.

Y sí, se que esto no lo haces jugando, sino que eres así, mi complemento, que entiendes mi mente también como mi cuerpo, que te gusta el juego lento de la seducción y el sexo duro.

Que eres capaz de estar en la ópera y al salir, rodeados de gente trajeada susurrarme al oído que quieres que lo hagamos en el baño.

O que después de una noche de sexo desenfrenado acabemos charlando sobre que personaje nos gusta más de un libro, mientras me abrazas tiernamente y enroscas tus dedos en mi pecho.

Y sí, eres capaz de eso, incluso de escucharme horas y horas mis problemas cotidianos, para acabar sacándome la lengua o enseñándome el culo para hacerme reír.


Esa inocente sonrisa es mi tesoro...


Comentarios

Entradas populares