El muro

 

Hay personas que llegan a tu vida de repente, sin esperarlo.

Hay personas que piensas que son de una manera y luego te sorprenden, tanto para bien, como para mal.

Ella había llegado a mi vida de la manera menos esperada, primero quería haber entrado yo en la suya, pero mi forma de ser cuando no se me conoce, se que a veces asusta.

Pero no debí asustar tanto cuando ella vino de nuevo a mi vida.

Es curioso como son las amistades entre hombre y mujer, es curioso como lo que empieza de una manera tiene el problema de transformarse, de amistad a atracción.

Y poco a poco comenzó a aparecer.

Un muro, una valla, que separaba, que nos alejaba.

Sabías que estaba ahí, unas veces más cerca, que hasta lo podías tocar, otras veces lejano, olvidado…pero estaba.

El muro parecía insalvable, comencé  a acostumbrarme a su existencia, a no acercarme a esa zona para no sentirlo, para que no se convirtiera en barrera, en división.

Y de repente, un día, te das cuenta que el muro es eso, una maldita pared y te preguntas porque la tienes que atravesar, porque la tienes que escalar, porque la tienes que “Vencer”. Y descubres que sin esfuerzo puedes rodearla y pasar al mismo lugar donde habías sido feliz antes.

Que el muro está sí, pero que solo es eso, una maldita pared pero que no impide absolutamente nada, porque si se quiere, siempre hay un camino.

Y ese camino, esas ganas compartidas son más fuertes que cualquier barrera.

Que muchas fortalezas no hay que tomarlas ni rendirlas, simplemente hay que rodearlas y seguir el camino, porque están por algo y por algo deben seguir.

Y ahora deambulo sin miedo, me comporto sin miedo y se que es recíproco y creo que es de las cosas más bonitas que me han pasado en la vida, porque creo que por más muros, cercados, montañas y diversos accidentes geográficos que surjan, más tarde o más temprano encontraremos el camino para volver a estar como queremos estar.

Puede sonar raro, pero tener claro tu destino hace que da igual el camino que te marque el gps, sabes a donde quieres llegar.

Lo único que puedo decir es que hay personas que consiguen que ni los muros ni los caminos importen, solo importa lo que compartimos y solo con entenderlo nosotros vale.


Comentarios

  1. Vaya te has hecho de rogar, pero por fin has vuelto.
    Me alegra saber que al final has encontrado el final del muro y por ende el hueco por donde rodearlo. El salto con pértiga es para los valientes pero solo los inteligentes saben rodear el muro.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Rodear el muro es aceptar que los muros están por algo. No es una guerra es un acto de paz y concordia . Gracias "Anónima" por participar siempre.

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares