En su cabeza
Una cocina, una mesa de madera de IKEA color blanco, un frutero
con dos plátanos, una pera y un melocotón y un hombre desaliñado cogiéndose la
cabeza con las manos, esa es la imagen que podrías ver ahora mismo.
Y ahora te voy a abrir mi mente para que me escuches pensar.
Solo había conocido un camino, una solución para mis
problemas sumergirme en el alcohol entre vaharadas de humo, beber hasta olvidar
mi nombre, mi vida. Visitar garito tras garito hasta acabar arrodillado en
cualquier esquina.
El proceso de autodestrucción que hacía que la resaca fuera
tan fuerte que por unas horas dejara de pensar.
Pero ya no soy así, la edad no perdona, el cuerpo no aguanta
y el dinero no es infinito.
Y aquí estaba, sentado en la cocina afrontando mi soledad,
mi mujer acaba de dar portazo y me ha echado en cara las mil cosas malas que he
hecho en mi vida.
Normal, con 35 años no soy un ejemplo de nada, trabajo en un
supermercado de mala muerte de reponedor, el fin de semana juego a fútbol en un equipo de
veteranos con amigos. ¿Qué le puedo ofrecer a ella doctora en un hospital privado?,
prácticamente soy su mantenido.
Quizás ahora que se ha ido es cuando más echo de menos esas
pequeñas cosas que nunca se valoran, el olor que tenía recién duchada, su
sonrisa antes de dormir, el cálido tacto de su pelo en mi barriga cuando se recostaba
a ver una serie.
En el fondo se que sigo enamorado, no de lo que es, sino de
quien es y siempre me he sentido inferior y por ello me castigo…
Un momento.
Me acabo de sorprender yendo hacia el frigorífico a por una
cerveza, pero acabo de pararme.
Por primera vez en mi vida siento algo, distinto, profundo,
urgente, superior a mi autocompasión. Por primera vez estoy asumiendo que soy
gilipollas. Sí, con todas las letras.
Porque comprendo que tú me has querido por quien fui, por
quien te esperaba al salir de la facultad a llevarte los libros, quien te daba
prácticas a escondidas de conducir, quien te explicó la trilogía de Star Wars,
quien te llevó a conocer las playas de Almería, quien te devolvía una sonrisa cuando
le mirabas, quien te hacía sentir que eras el mejor tesoro de su vida…
Ahora lo comprendo y ahora se cuando dejó de ser así.
Cuando quise ser más para ti, cuando abandoné mi sueño, por
querer estar a la altura del tuyo, cuando dejé de ser yo, para ser contigo.
Cuando dejé un nosotros por ti.
Y me perdí, porque te puse por encima de mí, porque te
quería tanto que llegué a odiarme por sentir que no era suficiente, porque
sentía que desentonaba cuando era el leit motiv de la música de tu vida.
Así que abandono todo menos a ti, no te voy a dejar ir sin
luchar.
Por eso vuelvo a escribir, vuelvo a mis sueños de escribir
una novela, dejo ese trabajo denigrante para centrarme en mi sueño.
No tendré dinero para comer, pero comeré de sueños.
Y lo primero que escribo es a ti, no te pido que vuelvas, no
me lo merezco, pero solo te digo que, si algún día tienes tiempo, tengo una
guitarra, una canción triste que lleva tu nombre, un río de lágrimas, un testamento
de disculpas, la luz de un sueño, un fajo de ilusiones y una cara que se
iluminará al verte.
No te pido que vuelvas, pero nunca dejaré de esperarte.
………………..
Acabo de dejar la carta en la recepción del hospital, a tu nombre,
la recepcionista me ha mirado mal, pero la he mirado con la cara de quien se ha
visto y se ha considera peor, su desprecio me hace gracia.
Y ahora estoy sentado en un banco a la salida del hospital,
abrigo viejo gris, solapas levantadas, vaquero azul viejo, mirada al infinito.
Se que tu turno ha terminado, espero que al salir me veas
aquí esperándote.
………………………….
Te acercas, llevas la carta en tus manos arrugada, unas
pequeña lágrimas caen por tus ojos.
Te sientas a mi lado.
Nos miramos.
¿Has vuelto - Me
preguntas llorando
He vuelto – te sonrió mientras lloro
……………………………
No se si vivirán felices, ni si comerán perdices, pero si se
que se merecían esta oportunidad.
Esta historia me encanta, porque quería que fuera una cosa y
los personajes en mi cabeza han decidido otro camino completamente distinto.
Me encanta cuando ellos “viven” dentro de mi (espero que si alguien
ha escrito alguna vez entienda esta locura).
Gracias por leer y llegar hasta aquí.
Bonita historia, te bullen unas cadenas de palabras muy bien estructuradas que me han hecho estar al lado de ese infeliz y de ella cuando aún quiere creer en él.
ResponderEliminarPrecioso
Muchas gracias, siempre es maravilloso conseguir que te indentifiques con lo escrito
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