La tristeza de la “¿”
Hola soy el símbolo “¿”.
Quizás me conozcas de algunos libros o incluso de algún
artículo de periódico.
Cuenta la leyenda que antiguamente todo el mundo me usaba,
siempre estaba en las frases.
Lo que nadie cuenta es mi historia y, hoy, cuando casi nadie
se acuerda de mi, como una triste anciana en el fuego de una cabaña os voy a
contar una historia ancestral.
Cuando se creó la escritura, aparecimos los signos.
Todos conocéis a mis familiares:
“.” Punto y seguido y
su hermano gemelo, el huraño punto y final.
“,” la simpática coma que siempre evita te ahogues al leer.
Pero hay algunos que con el tiempo estamos maldecidos.
Mi primo “ ´ ” el acento que casi nadie se acuerda ya de poner.
Pero sobre todo, sobre todo, los signos enamorados:
“ ¿ ?” interrogación
y “ ¡ !” admiración.
Los signos condenados eternamente a vernos y no encontrarnos,
a desearnos y no tocarnos, a hablarnos y a no escucharnos.
Pero, ¿sabéis porque fuimos maldecidos?.
Por envidia, todos los signos de puntuación son simples,
nosotros somos distintos, complejos, somos una mezcla de trazo y punto…y esa
complejidad despertó la envidia empezando por punto y final y seguida por su
cohorte de seguidores.
Tenían envidia de nuestra grácil forma, de nuestro estilo,
de nuestra simetría.
Y nos condenaron a no estar juntos nunca, observarnos en la
lejanía, sabiendo que jamás estaríamos juntos.
Pero esa condena solo hizo más fuerte nuestro amor, disfrutando
de cada frase, sabiendo que donde yo empiezo “?” acaba. Sabiendo que somos un
todo.
Pero ahora todo el mundo se olvida de mí. Soy como ese viejo
cuento, ese mito olvidado que solo pocos recuerdan de viejas leyendas.
Así que solo te pido, a ti que escuchas esta historia, que
cada vez que vayas a escribir te acuerdes de mi y pienses.
¿Negarías a alguien estar cerca de su amor?
¿?
Me encanta. Reivindicativo, ingenioso y con ese toque romántico. ¡Genial!
ResponderEliminarNo nos olvidemos de los símbolos de admiración ;)
Esa es otra historia que deberá ser contada...
Eliminar