El metrónomo
El metrónomo
Sólo el que ha tenido, aunque sea leve, relación con la música
y el solfeo es capaz de conocer la tiranía del metrónomo.
Implacable, sin ningún tipo de sensibilidad, sin piedad,
ajeno, va marcando los tiempos, las octavas, los golpes…”tac…tac”.
Y tú ajeno a todo, peleando con las notas, con las posiciones
de los dedos en la guitarra, en el piano, buscando la cuerda, el ritmo
correcto. Pero él, no para, “tac…tac”.
Es una película de terror, es una voz atronadora que te
marca tu propio fracaso, ni antes, ni después, ha de ser en ese momento.
Y ahora que me muevo de nuevo en ese lenguaje de octavas y semicorcheas,
veo la analogía con la vida. Todos tenemos un metrónomo interno, que nos marca
el ritmo de nuestra vida.
Todos sentimos ese golpeteo y sabemos que hemos llegado
tarde o pronto. Sabemos que se acerca el momento exacto de tocar la nota, sentimos
los nervios, la anticipación.
Y a veces es peor, tienes esos momentos de absoluta
tranquilidad en tu vida, donde todo parece que funciona de maravilla y, de
repente, lo sientes, dentro de ti “tac…tac”, sabes que el tiempo pasa, que hay
decisiones que tienes que tomar, sentimientos que afrontar, lagrimas que
derramar, abrazos por dar y “te quieros” por besar.
Ojalá encontrar al batería de mi vida que me marque el
ritmo, no pretendo destacar haciendo el gran solo de guitarra, el riff del que
todo el mundo hable, no. Me conformo con ser la guitarra que marca el ritmo de
la canción, esa que queda escondida con el bajo, pero sobre la que recae toda
la armonía.
Nunca he sido de querer destacar, me encantan los halagos
como a todo el mundo, pero me gusta es ritmo constante de la guitarra de
acompañamiento, melódica, pausada, regular, pero que dura toda la canción.
No quiero ser una explosión de virtuosismo en la vida de
nadie, me gusta ser esa certeza, constante, en la que apoyarse para poder
brillar.
Conseguir que el metrónomo de la vida ya no suene “tac..tac”
si no que se difumine en la música del día a día.
Qué bello!!!
ResponderEliminarMuchas gracias
EliminarPrecioso, ser la certeza constante en la que apoyarse para poder brillar. Bonito sentimiento
ResponderEliminarGracias, certezas hay muy pocas, por eso son tan bellas.
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