CANSADO - Extracto de un relato más largo

 

Estaba realmente destrozado

En ningún libro, en ninguna película o serie, jamás habían sido capaces de transmitir esa sensación de cansancio.

Es una sensación que hay que vivirla para entenderla y empatizar con ella.

Que tus pies sean ampollas, que las rozaduras de los muslos te destrocen, que el dolor de cada uno de los músculos te atenace.

Pero lo peor de todo era despertarse por la mañana, después de mal dormir, con todas las piedras del mundo clavadas en la espalda, con el dolor que te atenaza justo al abrir los ojos y con la horrible desesperanza que el día va a ser igual de malo.

No, por mucho que alguien intentara explicarlo, sólo cuando lo vives, eres capaz de entenderlo.

La fatiga física que acaba siendo mental. Al principio tu mente piensa, planifica, piensa en donde podrías estar, en planes de futuro. Luego se refugia en el pasado, en momentos buenos para poder sacar fuerza para aislarse.

Y, por último, ya no puedes ni pensar, sólo te queda fuerza para poder forzar el cuerpo y dar un paso tras otro.

Estaba completamente destrozado

Su cuerpo le pedía tirarse allí mismo, no dar un paso más. No tenía un destino, solo tenía un único fin, la supervivencia. La única fuerza que tenía.

Maldecía, maldecía todo libro que había leído y le había inflamado la pasión por la aventura. Renegó de cada héroe, de cada personaje que le había parecido memorable.

Se culpó no sabía porque, pero seguro que algo había hecho.

Y mientras un paso tras otro le acercaban a lo desconocido y lo alejaban más aún de toda racionalidad.

Tienes lo que querías – Se repetía mentalmente, culpándose.

Un paso más, un calambre recorriendo la pierna, un espasmo, apretar dientes y repetir la operación.

Estaba completamente destrozado

Y esa, era su fuerza

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