Arte
Arte
Una de las cosas más bonitas que tiene viajar es lo que yo
llamo hablar con las piedras.
Me encanta llegar a esos lugares milenarios donde hay
construcciones de la época de los romanos, árabe, de la edad media…y mirar esas
piedras, imaginar que habrán visto, que historias pueden contar.
Y cuando se pueden tocar, rozarlas suavemente, acariciarlas
con intimidad, respetando ese guardián inerte de la historia, mirándolo con la
devoción del alumno al erudito.
En este viaje me he dejado llevar y más que admirar he
querido percibir. No quería ver el monumento, quería “hablar” con él. Puede
sonar extraño, pero quería ver pero no con los ojos, quería sentir.
Y obviamente cuando hablo de arte me acuerdo de mi amiga la
Contadora de imágenes ( gran escritora y mejor persona) que siempre tiene una
forma preciosa de ver el arte, así que le he pedido que complemente mis
sensaciones.
El arte son sensaciones.
Cuando veo restos romanos, lo que me transmiten es
sencillez. Se lo que valgo, se lo que hago y lo hago fácil, sin florituras, sin
recargarlo ¿para qué?, quiero algo útil.
La arquitectura romana es fuerte, resistente, funcional.
Es como ese conocido/conocida que sabe que es guapo/guapa,
que tiene estilo y que no sigue las modas, marca su propia moda, no necesita
influencias, no necesita destacar y al final es la tendencia.
Roma me transmite eso, fuerza, sencillez, utilidad,
seguridad.
También he visitado restos románicos
Me transmiten concentración, miedo, inferioridad, pero aún
así belleza.
Sí, somos unos cuantos tipos que estamos en unos valles
perdidos, no tenemos medios, pero mira, juntamos estas piedras, muy apretadas,
muy grandes, con mucho cuidado, recordando e inspirándonos en esas
construcciones grandes de los antiguos.
Y con eso se crea belleza, la belleza de lo indómito, del
miedo a todo, al desconocimiento, pero aún así se creaba.
Tocar esas piedras es sentir añoranzas, esperanzas, deseos,
sentirse pequeño ante lo desconocido, con complejo de inferioridad, pero aún
así…con una belleza en lo sencillo, en lo funcional, en la lógica y el sentido
común. Aún estando dedicado a Dios, el hombre creaba y con ello, de otra manera
se acercaba a él.
Pero también tenemos las construcciones árabes.
No tienen miedo, hay agua, canales, paz.
Integran naturaleza y piedra, luz y sombras.
Me transmiten optimismo, me transmiten refinamiento, me
transmiten virtuosismo. Es una sensación de “aquí estoy, observa y admira”,
como destinada a hacerte pequeño frente a la belleza.
Reconozco que la primera vez que vi la Alhambra me sentí
pequeño, insignificante, extasiado…Síndrome de Stendhal.
Y luego llega el barroco
Y todo cambia.
Ese recogimiento del románico, esa fuerza de la piedra,
junta, apretada, estrecha, esa sensación de fortaleza…desaparece vencida por la
luz.
Vencida por unos arcos inmensos.
Por un sentimiento de “no serás capaz de…- Aguántame el
cubata”
Más alto, más ancho, más vidrieras, más luz.
Y la belleza de lo sencillo cambia a la admiración por lo
complicado, dejamos lo funcional por lo bello, nos olvidamos de la misión del
edificio para centrarnos en la imagen que da.
Nos olvidamos de las pinturas en paredes y decoramos con
maderas, cristales de colores.
Y es cuando la admiración se dispara, cuando te sientes un
verdadero inútil, con tu carrera, con tu formación, sobrepasado con gente que
sólo con la cabeza y un papel era capaz de hacer cosas que tu eres incapaz de
concebir con un ordenador, varios programas, un móvil y toda la cultura en tu
mano con internet.
Por todo ello tengo que hablar con las piedras.
Es una sensación que comparto con mi amiga @lapau_g, otra
persona que os recomiendo seguir, con unos viajes, una sensibilidad y fotos
increíbles, pero ambos sentimos ese amor por la piedra, por la historia. Ese
respeto al paso del tiempo, al saber del anciano, a comprender que somos la
suma de todo lo que ha habido antes que nosotros.
Respetad el arte, sentirlo con todo vuestro cuerpo, no sólo
con los ojos, poneros en situación, intentad verlo con los ojos de una persona
de esa época, admirarlo, dejaros seducir por las sensaciones y la imaginación.
Bonito texto. Yo no entiendo otra forma de ver arte. De visitar el pasado que no sea la de imaginar que pasó en cada lugar, en cada época. La imaginación un a vez más es la que gana a la visión en directo
ResponderEliminarEl arte transmite, no te deja indiferente, te hace ser parte, va más allá de su intención inicial, es un testimonio de quieres estuvieron antes.
Eliminar