Fantasías
Las fantasías, esos productos de
la mente que nos trasladan a lugares y situaciones deseadas, anheladas,
temidas, inventadas.
Tenemos fantasías de muchos tipos…yo
quiero hablar de las fantasías sexuales, pero sobre todo cual es detonante.
En ellas podemos desbocar nuestras
más oscuras pasiones, nuestras filias, vicios y perversiones. Tenemos el protagonismo
absoluto, haciendo que todo ocurra según nuestros deseos.
Hasta aquí no os cuento nada que
no sepáis…
Pero ¿Qué motiva tus fantasías? ¿Qué
hace que se ponga tu maquinaria en marcha? ¿Qué activa el interruptor del
deseo?
Yo distingo mayormente dos tipos
de catalizador.
Por un lado, el mental, lo que
hemos llamado mil veces follar la mente. Encontrar esa persona con la que te
sientes cómodo y surge la conversación y la imaginación se dispara y los dos conseguís
en una sintonía mágica, unir las mentes y crear una historia compartida que
obliga a tus manos a tocarte mientras escribes, que te hace sacar la lengua de
la boca, que te hace morderte los labios, que te hace perder el control.
Por otro lado, está la física, la
que puedes sentir al ver una foto, un vídeo…o a una persona en directo…la
típica masturbación viendo porno. El encerrarse en el baño porque has visto a
una mujer espectacular en la calle y te imaginas mil historias con su
idealización…
En este lugar también clasificaría
cosas como el sexting, o el cibersexo en muchas de sus variantes.
Se que podríamos clasificar muchas
opciones más, pero esta es la más simple que se me ocurre.
Y yo, necesito las dos, no puedo dar
ganadora o perdedora a una o a la otra, las necesito y me gustan las dos. Para
mi una persona que despierta mis fantasías debe tener un poco de cada.
Hay momentos que soy más visual,
momentos que soy más mental…
Y tú ¿te atreves a darme tu
opinión?
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