Relaciones

 

No sabía porque había aceptado.

No era el hombre más guapo del mundo, ni el más fuerte, sinceramente, no había ninguna cualidad que despertara en ella el más mínimo sentimiento de atracción.

Pero se sentía cómoda, buena conversación, educación, saber estar y sobre todo, no tenía nada mejor que hacer.

Quizás era egoísmo, pero no perdía nada.

Él había reservado un restaurante para cenar y como siempre era excesivamente puntal, la recibió con una sonrisa abierta, notó que la miraba con gusto, pero sin devorarla con la mirada, no había querido provocarlo, pero siempre le gustaba sentirse deseada y con él nunca sabía…

Iba vestido con un abrigo gris y bufanda, para su edad, más de 50 aún tenía pelo en la cabeza y no estaba gordo, aunque lo que más resaltaba de él eran unos profundos ojos azules.

Quizás si los usara de otra manera parecería atractivo, pero se veía como un pozo de tristeza detrás de ellos.

Sonrisa franca y dos besos y le abrió la puerta al restaurante.

Poco más recordaba de esa cita, solo la sensación de estar a gusto, de no tener la sensación de nada más que de disfrutar de una cena, sí, ahora que lo pensaba se había reído bastante.

Si que se puso tensa en el momento de la despedida, cuando insistió en acompañarla al coche, las experiencias la ponían en alerta, pero paseo, dos besos y al poco un whatsapp que decía que se lo había pasado genial.

Por eso, cuando él le planteó volver a quedar no supo cómo tomárselo.

¿A dónde le llevaba eso?

Decidió ser sincera con él, era lo mínimo que se merecía.

Le dijo que se lo agradecía, que era un encanto de persona pero que consideraba que no podía ir más allá.

Él, al contrario de lo que se esperaba lo entendió.

Es normal – dijo sin voz de estar dolido.

Todo lo que dices es cierto, es como soy, no entiendo las cosas de otra manera – y mientras lo decía imaginó la sonrisa en su cara.

Se despidieron educadamente, por una parte, ella se sentía violenta por la conversación, pero por otra parte, extrañamente, se sentía dolida por su aceptación.

Pero el destino es muy cabrón e hizo que un par de años más tarde se encontraran en una fiesta de un amigo común.

Ella llevaba un par de copas de vino blanco ya y se sorprendió al verlo, estaba exactamente igual.

Se dieron dos besos y se pusieron al día educadamente, era como si no hubieran dejado de hablar.

Pero ella notaba esa espinita y no sabía si por las copas, o quizás, por el tiempo pasado se decidió a hablar.

Perdona – Le dijo. Pero tengo una pregunta que hacerte.

Por supuesto – Respondió él interesado.

Mira, quizás es un poco brusco, pero…cuando te dije que no me atraías, no te lo tomaste mal, lo aceptaste…

Él la miró fijamente a los ojos.

No sé es como… – Intentó decir ella.

Él levantó la mano cortando la conversación.

Claro que me jodió – Dijo él con una sonrisa afable.

Pero tengo muy claro como soy, es la mejor lección que he aprendido de la vida. Quizás peque de cortado, incluso a veces me siento fuera de tiempo. Pero, es como soy, no voy a cambiar por nadie.

Su voz irradiaba seguridad, confianza, incluso autoridad, algo que no había sentido.

Mira, te voy a confesar una cosa – dijo él acercándose más.

Poca gente entiende que cuando tratas con respeto y educación estas haciendo el regalo de la confianza, cuando estás conmigo eres una reina y hay cosas que solo se conciben y se permitan en la más absoluta de las complicidades.

Era su misma cara, afectuosa, simpática, pero ahora lo veía con una nueva faceta.

¿Qué me quieres decir con eso? – Replicó ella desconcertada.

Absolutamente nada – Respondió él con una sonrisa.

Una persona de la fiesta se acercó a saludarlo, cortando la conversación

Por cierto – Le dijo mientras le daba dos besos de despedida. Aún tengo tú teléfono.

Ella se quedó desconcertada.

 

Y ahora ¿me ayudas a continuar? ¿ con cual te identificas más?

A – Ella tiene su teléfono y le va a escribir

               “ yo también lo tengo”

B – Tiene su teléfono pero no le escribe

C – No tiene su teléfono pero le dice escríbeme.

D – No tiene su teléfono pero va a hacer por buscarlo

Comentarios

  1. Ella le responde, escríbeme, a ver si vamos por un café

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  2. No tiene si teléfono pero lr dice: escríbeme

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