Que rule

 

Es bonito poder refugiarse entre letras y olvidar la puta realidad.

Poder soltar otros sentimientos, o mejor aún cambiar los que te atenazan y horrorizan por los que te gustaría experimentar.

Cambiemos miedo por deseo, cambiemos tristeza por pasión, cambiemos hastío por emoción, cambiemos…huyamos, mutemos, desaparezcamos.

Me transformo en otra persona, puedo olvidarme de mi y volcarme en como actuaría si no estuviera anclado a mi realidad y tú, lector, puedes hacer lo mismo, puedes abandonarte o incluso sentirte identificado.

No hay géneros en los sentimientos, solo necesitamos sentir y olvidar.

Las letras, la lectura, la escritura, es la droga de la mente.

Toda droga quiere engancharte, quiere que su uso te haga más llevadera la realidad, no es eso un libro, no es eso un papel escrito.

Y puedes pasarlo infinitamente y cada calada es distinta incluso puedes probarlo distintos días de distintos años y te sabrá distinto, con aroma a recuerdo, pero transformado por tu experiencia.

Y yo solo quiero drogarme para olvidar que, donde, como y quien soy.

Y lio con cuidado este porro, lo cargo con toda la rabia y la frustración, con la soledad, el miedo, cierro cuidadosamente la carga con el pegamento de los sueños y queda todo un ligero tufo a derrota.

Y lo contemplo y te lo paso.

Para que tú seas parte de mi lucha, porque parte de ella está aquí, una pequeña liberación, una pequeña complicidad.

Espero que disfrutes la calada, no se si te gustará la mercancía.


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