Soy un asteroide

 


Soy un asteroide

XRJ77489 es como me llaman los humanos, soy un pequeño asteroide que vaga por la vía láctea a merced de los caprichos de las fuerzas gravitacionales.

Soy un asteroide, ya viejo, mi superficie esta mellada de golpes con otros cuerpos celestes, tengo cráteres, tengo abolladuras, no tengo una bonita forma regular como en las infografías.

Uno más, entre el infinito número de cuerpos que vagamos en las profundidades del espacio, uno más y ni siquiera de los importantes.

En mi camino he conocido muchos otros cuerpos celestes, con unos he compartido viaje, atraídos por la misma estrella, con otros he chocado, con otros he sentido la atracción gravitatoria, con otros sigo orbitando elípticamente en un recorrido más largo o más corto.

Puede parecer mentira, pero cada golpe cambia mi trayectoria y hace que mi camino sea errático e impredecible. El espacio no está tan vacío como parece.

Hace poco he descubierto un nuevo planeta, sé que no es consciente de mi existencia, como mucho soy uno más, no tengo colisión de choque, no soy importante, no estoy en su campo de gravedad.

Pero aun así me atrae.

La mecánica celeste es curiosa, teniendo ya tu propia trayectoria, siendo capturado por las poderosas fuerzas de la gravedad que van marcando tu órbita…ves otros cuerpos y no puedes evitar pensar ¿Cómo sería orbitar a su alrededor?

Este planeta es distinto, tiene todo lo que me atrae, la veo a lo lejos, pero su superficie brilla con una luz distinta, no refleja la luz de una estrella si no que tiene la suya propia. Contemplo su superficie y desde la distancia, a veces puedo distinguir, sólo un poco de sus paisajes, su vegetación, pero sobre todo me llama la atención la vida que hay dentro.

Parece unas veces caótica, otras veces concentrada en sus propios problemas.

No he conseguido escuchar ningún sonido suyo, no me llega ninguna emisión de radio perdida, ninguna onda y eso me hace preguntarme ¿Cómo sonará?

Lo increíble del espacio es su inmensidad, las órbitas son tan largas que puedes no volver a coincidir, las condiciones pueden variar, el tiempo es relativo, tu trayectoria puede cambiar.

Y aún así, aquí estoy, orbitando, coincidiendo ahora en tiempo y en espacio.

Y no puedo dejar de observar, no puedo dejar de imaginar como será ese mundo, idealizas ese mundo que distingues, las imágenes, los sentimientos. Imaginas una historia en base a suposiciones, ¿Cuándo se creó? ¿Por qué orbita así? ¿Quién afectó a su trayectoria? Y solo deseas saber más y más.

Tu órbita se convierte entonces en algo distinto, ya no es rutinario, sólo esperas conocer un retazo más, sólo esperas descubrir una parte más del puzle, sólo deseas seguir orbitando.

Nadie controla las fuerzas del Universo, pero es bonito descubrir planetas nuevos, disfruto de la cómoda y segura experiencia del anonimato, pero en el fondo deseo que también, en algún momento, algún planeta se pregunte eso mismo sobre mí.

Mientras tanto sigo orbitando.

Puede que me veas.

Quizás ya no me veas como un simple asteroide.

Sólo puedo desearte que tu órbita sea placentera, que disfrutes del viaje y que nada colisione contigo y que tus lunas y satélites te sean propicios.

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares